Voy a narrar desde los dos puntos de perspectiva de Adrien y Gala a partir de ahora)
Pov Adrien
Miraba a Gala con atención su rostro era tan hermosa, tiene una sonrisa deslumbrante,unos ojos azules tan intensos cómo hermosos. Tocaba sus mejillas, corrí su cabello dejándo su rostro descubierto. Gala empezó a moverse abrió sus ojos lentamente, haciéndo qué ella se sonrojara.
—¡Hola!—carraspea
sonreí al ver sus ojos azules, no podía dejarla de ver.
—Hola bonita, ¿quieres desayunar?—hablé sonriente, Gala se sentó.
Se levantó de la cama y se fue hacía la mesa, Gala sonrió acariciando la mesa.
—¿Limpiaste, verdad?—dijo en tono divertido.
Fui hacia la heladera y tomé una manzana Llevándomela a la boca.
—No sé... Tú dime.
Alzó una ceja mientras sonreía de manera coqueta.
—Interesante, Adrien.—respondió divertida.
Gala se levantó y fue hacía donde yo estába, tomó su manzana y le dio un mordisco. No era la manera en la qué la mordía lo qué me hizó erizar la piel, si no en la manera qué me observaba mientras lo hacía.
—¡Dime , papi!—exclamó la tomé de la cintura.
La tenía arrinconadola contra la pared.
Gala movió sus caderas de manera lenta, besaba su cuello dándole besos pequeño y cortos.
—¡Me haces entremeser con tan sólo tú tacto!—suspiro.
Tenía ganas de jugar ese maldito juego, pero la mañana se desvanecía. Gala tenía qué ir a la Universidad y yo, al buffet y aún qué adoro tener sexo en especial con esta hermosa mujer.
—Tenemos qué irnos, ¿qué te parece una ducha?... Ahorrar agua es importante.
Gala sonríe, se desabrocha la camisa y tomó su mano.
—¡Bueno, suena tan interesante!.
Gala mordía sus labios y sonreía de manera coqueta tome su mano, Gala me miro fijamente con esos hermosos ojos azules nuevamente.
—Quiero mostrarte algo, querida acércate más a mi.—respondió sonriente.
la acercó a otra habitación, era roja con blanco había un tubo de Pol dance, también otro qué iba de pared a otra.
—¡Vaya tú salón sado!—comentó divertida.
—¡¿Estas segura qué quieres reírte?!—exclamó en tono juguetón, —Alza las manos, te mostraré lo qué hacen.
tomé una cuerda y la ató alrededor de sus muñecas. Gala lo miro con deseo, Adrien empezó a recorrer su cuerpo con las manos.
—¡Mierda!—grito.
Gala suspiro.
—¡Carajo, Gala!—dije examinando su cuerpo.
Gala empezó a reírse, adora verme enojado. Realmente le gusta ser castigada, por su dulce papá de azúcar.
—¿Vas a castigarme papi?—pregunta sonriente.
Aún qué castigarla suena tentador no podía realmente pero pensar en qué este amarrada sin poder mover sus maravillosas manos. Eran una especie de tortura para mi toqué sus pechos de manera suave, baje lentamente hasta su intimidad. Jugaba con sus pezones mordisquiandolos de manera lenta mientras daba círculos con mi lengua.
—¡Uh... Papi!—gimio
La tenía desnuda atada y sin reclamó alguno, ella se dejaba llevar por mi deseo.
—¿Todo esto lo causó yo?—preguntó curioso
Empecé a jugar con mi mano en su v****a, mientras tocaba su clítoris de manera suave.
—¡Solo tú, puedes ponerme tan caliente!.
Adrien se arrodilló frente a Gala, haciendo qué ella sonría de manera tan provocadora.
—Eso suena tentador—dije ya entre sus piernas.
Gala suspiro, jugaba con mi lengua mientras tomaba su cintura, podía sentir cómo se enreda en mis manos. Como arquea la espalda, puedo incluso oir cómo apreta los labios para no gritar.
—¡Mierda!—maldijo
Tenía mis manos recorriendo su vientre.
—¡Estoy esperando qué tengas tú orgasmo!. Te deseo tanto querida.—comentó separandome de su cuerpo.
Gala me miro fijamente.
—¡Vamos papi, sigue por favor!—suplicó
Adrien se levantó y la desato.
—Más tarde ahora tenemos qué irnos, Gala.
Gala me miro incrédula, se veía sorprendida.
—Quiero seguir, ¿tu no quieres?.—preguntó sentándose en un sofá.
Gala abrió las piernas de manera lenta, con sus manos recorría cada centímetros de su cuerpo, hasta llegar a su v****a. Ella empezó a tocarse mientras me miraba.
—¡Gala!.
Fue en lo único qué pensé tomé una silla, mientras la miraba mansturbarse.
—¡Vamos papi, has lo mismo!... Se qué quieres.
Sentí cómo mi pene se ponía erecto, Gala también lo notó era un juego tan dulce.
—¡Solo mirame!—gritó
Tomé mi pene, empece a subir y bajar con mi mano Gala estába más intensa.
—Mierda ven conmigo.—titubeo.
Me acercó en donde estába ella Gala se levantó, nos besamos con tanta intensidad tenemos una química increíble. Podía sentirla, nuestras lenguas empezaron enredarse mientras sentía cómo su piel ardía.
Me senté en él sofá, ella me dio una bofetada.
—¡Adrien!—vocifero.
Quedé perplejo.
—Eso es por no querer follarme cuándo lo pedí, eres malo papi.—murmuro
—¡Ven aquí, cariño!—ordenó
Gala mordió su labio, introdujo lentamente mi pene en su v****a.
—¡Ah, si!—grito
Empezó a hacer movimientos rápidos, estábamos tan calientes, nos mirábamos fijamente a los ojos.
—¡Uff... Mierda!—balbuceo
Tomé sus caderas y las investidas se hacian más rápidas.
—Ahh, papi.
Sentí una oleada de calor recorrer todo mi cuerpo. Por primera vez tenía química con alguien, necesitaba a una mujer cómo ella. Nuestros cuerpos se pegaron más sentí cómo las piernas de Gala temblaron, mientras yo me corría.
Ella se separó de mi.
—¿Qué quieres, querida?.
Gala se cruzó de piernas.
—Un cigarro... Luego un baño y por último qué me lleves a la Universidad.—dijo cabizbajo.
Sonreí al verla toda roja, no era propio de ella.
—¡Claro! Pero antes qué nada cuando vengas él miércoles quiero qué vengas con esto puesto.
Gala me miro seriamente.
—¡Bien , lo qué papi quiera!.
Era un disfraz de profesora universitaria. Gala empezó a sonreír esta totalmente sorprendida y entusiasmada.