Me pare frente al gran palacio…Todo estaba destrozado, había cristales por todos sitios, tenía un aspecto de a verse prendido fuego, o eso es lo que decía todo el mundo.
Entre lentamente por el gran portón, este estaba descolgado. En la primera sala, yacían demasiados cuerpos, demasiada sangre…reconocía a varios guardias, había entrenado con ellos alguna vez…se me hizo un nudo en la garganta. No podía creer lo que veía, tan poderosos…y todos están destruidos.
¿De dónde había salido tanta sangre? Mi garganta empezó a quemar…lo ignore, solo podía pensar en Stephen. Subí las escaleras en estas había una persona boca abajo, le di la vuelta haciéndolo caer un poco más debajo de la escalera… Cerré los ojos ante tal violencia, le faltaba parte de la cara…me sorprendió el olor que desprendía pues era humano.
¿Qué hacían humanos aquí?
No entendía nada…
Seguí subiendo, ya no había sangre, solo muebles destrozados. La puerta de Stephen estaba cerrada, tenía miedo, no sabía qué me iba a encontrar detrás de esa puerta…
Dude y dude y dude…
Abrir la puerta lentamente, encontrándome a Stephen acostado en la cama, no llevaba camiseta y dejaba ver la gran herida que tenía en el costado, no salía sangre, solo había tres grandes agujeros, que sin ser muy profundos dejaba ver casi una de sus costillas… Ante tal carnicería quería vomitar, me sentí mareada, la angustia creció en mi pecho, me tenía inmovilizada con los ojos apretados tan fuerte que podía llegar a sentir dolor.
Podía ver como Nerón, le ponía paños de agua fría para la fiebre, los dos estaban sudorosos, Nerón también estaba herido, grandes cortes en su espalda y brazos, me arme de valor y me acerque a la cama poniéndome de rodillas, Nerón me miro con ojos llenos de tristeza, los tenía rojos e hinchados. Le cogí la mano a Stephen para que supiera que estaba allí con él, este abrió los ojos despacio y me miro.
-Al pare…cer, me he… libra…do del Infierno…-Dijo con mucha dificultad en un susurro casi inaudible.
-Estoy aquí…Estoy contigo…-Dije sollozando.
-Estoy vivo…-dijo incrédulo, empezó a toser, me incorporé y me senté junto a él. - Si…no te puedes marchar, no me puedes dejar aquí…sola…-Dije apoyando su frente con la mía.
Nerón aparto la mirada…le disgustaba ver que lo quería, pues él también quería el amor de la chica.
Se levanto del suelo y cogió la vasija que estaba utilizando para limpiarle la herida, le dejo el paño de agua fría en la frente a su hermano y se marchó para cambiar el agua de la herida.
-Iré…a por más agua, hay que curarle la herida…- Le dijo sin mirarla a la cara, esta solo asintió, ninguno dijo nada.
-A…Anya…- Dijo con dificultad- Lo sí…ento…po…por todo...- arrastraba las palabras – Debí negarme…no debí meterte en este mundo…-Lo calle acariciando sus labios- Si no lo hubieras echo…ahora no estaría contigo…Te vas a poner bien…nos iremos lejos…-dije limpiándole el sudor de la frente. -Anya…no me queda mucho…-Nerón entro por la puerta, llevaba todo lo necesario para curar la herida y para cerradla.
Le tendió una botella de Whisky a su hermano, Stephen bebió como si fuera agua…Entendí al momento lo que iba a hacer…
Nerón empezó a echar desinfectante en la herida de Stephen, este gritaba como un maniaco, me separe de golpe de la cama, tenía que salir de allí no podía con eso…sentía que mi cuerpo se desvanecía…baje las escaleras a velocidad de la luz necesitaba aire, me quede como veinte minutos mirando al claro, seguía todo destrozado, las grietas que ocasione al irme de aquí seguían igual, observe a lo lejos un cuerpo, su cabellera rubia me sonaba demasiado, fui a comprobar si era ella y ahí estaba Miranda, inerte y sin vida, mi corazón empezó a golpear fuertemente, las lágrimas comenzaron de nuevo y mi mundo se vino abajo. Subí a la habitación, pero nerón salía de esta.
-Está descansando ahora… ¿Te apetece un café? – Acepte sin decir una palabra, bajamos hasta la cocina, la mitad de las cosas estaban destrozadas.
-Me lo hubiera llevado…pero en su estado, prefería no moverlo mucho…-Me dijo sirviéndome la taza de café…
-Me vas a contar que ha pasado? - Este se apoyó en la encimera, se quitó la camiseta que llevaba rota debido a los cortes, haciendo una mueca de dolor…Debía curarlo. -Me levante y cogí las vendas y el desinfectante le hice un gesto para que se sentara en el taburete.
-No es necesario…se curarán solas…-Me dijo sin mirarme- Hice caso omiso y me puse en su espalda y empecé a desinfectarlo, estaba todo en silencio solo se oían sus murmullos y quejas.
- ¿Porque ni si quiera me miras…? -pregunte sin comprender, el levanto el rostro, su mirada era demasiado penetrante.
-Te echaba de menos…sé que has venido por el…-ahora estaba nerviosa yo, no sabía en qué camino iba esta conversación.
-He venido por los dos…-dije ahora cambiando de algodón, me puse delante de él, tenía heridas en la ceja y en el labio inferior.
- ¿Quién hizo todo esto? - Volví a preguntar de nuevo, me miro dudoso. - Cazadores, son humanos…bueno una parte de ellos, los humanos tienen pactos con otros seres, no somos una especie muy querida, debido a que somos demasiados, les superamos en especie…millones tal vez, están detrás nuestro hace mucho, esperaron tu libertad para venir a por nosotros. - Estaba perpleja, este mundo era un caos y fue mi culpa en parte esto, hice una mueca de culpa y él lo noto.
-No es tu culpa…Debimos imaginarlo, si es por él, estará bien, se recuperará. - Lo mire a los ojos sin decir nada.
- ¿Lo quieres? -Pregunto serio, mirándome a los ojos.
-Si… ¿Porque me estás haciendo esto? - me dispuse a curarle el labio, pero este me cogió fuerte el brazo.
-Porque me duele que lo quieras…yo…yo…Te quiero para mi…pero…no le puedo hacer más daño del que he causado ya -Dijo soltándome de golpe, agacho la cabeza…sabía que sentía culpa, pero no entendía por qué.
Me sentía culpable, él me quería…espera, espera, espera…mi subconsciente no podía reaccionar. Me miraba con furia…
Se levanto haciendo que diera un paso atrás, pegándome a la isla de la cocina, lo mire confusa, este dejo un mechón de pelo detrás de mi oreja.
Oh no...No lo hagas…Mi subconsciente gritaba.
Lo hizo, me beso.
Me puso su mano sujetando mi rostro, acaricio con su pulgar mi mejilla, me puse tensa, se acercó a mi rostro lentamente y rozo sus labios con los míos, se separó un poco y me miro a los ojos…no pude hacer nada, dejé que me besara.
Lo empuje fuertemente en el pecho haciendo que retrocediera.
-No me vuelvas a tocar… -Dije limpiándome la boca.
-Reconócelo…te ha gustado, te gusto tanto o como mi hermano…solo si me dieras la oportunidad…puede que él no salga de esta…-Lo mire con asco, este miraba hacia el suelo.
-No puedo creer lo que has dicho…Él no va a morir- le chille- Ahora entiendo porque tu familia no te quiere cerca de ellos. - Eso le dolió, levanto su cabeza ahora su mirada estaba perdida en la mía.
Levanto más la cabeza, su expresión había cambiado ahora a una de miedo, miraba detrás de mi…
Me gire de golpe, apoyado en el marco de la puerta se veía a un Stephen triste, su mirada estaba completamente negra…Su demonio estaba presente, no sabía cuánto tiempo estaba ahí apoyado, pero…sospechaba que lo suficiente.
-Stephen…-Susurre, avance un poco hasta el parándome enfrente suyo.
-Stephen debes estar en la cama, tu herida va a sangrar…-Intente tocarlo, pero su brazo me agarro la muñeca demasiado fuerte, de mi salió un gemido de dolor, Nerón a mi espalda se tensó al escucharlo.
- Vengo a por agua, tengo mucha sed - Susurro. Joder…No había visto nada.
No sabía que responder, mis sentimientos estaban hechos un lio, pero una cosa tenía clara quería a Stephen, por encima de todas las cosas, moriría por él y eso es la prueba de que estoy enamorada de él.
-Debes descansar, si estás aquí de pie te cansaras y puedes empeorar. - dije culpable. – Gracias Anya…Te quiero. – Y yo a ti también Stephen, más que a mi propia vida. - Él tenía que escucharlo, su hermano siempre se lo arrebataba todo, pero a mí no me iba a quitar de su lado. – Estaré a tu lado siempre Stephen. -Su brazo se fue relajando, su mirada volvió a ser de ese precioso color gris, su bestia interior se estaba recuperando.
Me miro a los ojos y me acaricio el rostro, se le notaba cansado, había empezado a sudar de nuevo, había gastado demasiada energía…
-Te quiero…-Dijo antes de desplomarse, entre en pánico, Nerón avanzo hasta el rápidamente parando su golpe en el suelo. No respiraba, sangraba, estaba empapado en sudor…su corazón se había paralizado.
Estaba muerto.