Capítulo 20 -Venganza.

936 Palabras
Lo subimos con rapidez a la habitación, mi cuerpo temblaba, le abrí la herida y volví a curarla, las lágrimas salían sin control, Nerón maldecía y lloraba con más disimulo, repasaba en mi mente cada uno de los hechizos de curación que Adam me había enseñado. Solo uno podría funcionar y haría todo lo posible por hacer que volviera. Le pedí a Nerón que me trajera un cuchillo, le puse a Stephen las hierbas de amapola roja y romero sobre la herida, cogí el cuchillo que nerón me tendía y corte la palma de mi mano, me acerque hasta su boca y puse de mi sangre en ella, apoye mi mano aun herida sobre las hiervas y su herida, comencé a hacer el juramento. Et altera mortis causam dare sanguinem soporis sempiternum vertitur viva movet propter fontem hora devenitur. Mis palabras en latín salían fluidas, todas las veces que lo había hecho con Adam había revivido…Pero Stephen no despertaba…Volví a decir mis palabras presionando las palmas de mis manos sobre la herida…La herida había desaparecido, pero su corazón seguía parado…Nerón me intento apartar, pero no desistiría tan fácil. Esta vez decidí hacerlo sobre su corazón apoye mis palmas sangrientas, esta vez lo dije casi chillando, llorando terriblemente, mis palabras salieron con poder, utilice toda la fuerza que quedaba en mi… Et altera mortis causam dare sanguinem soporis sempiternum vertitur viva movet propter fontem hora devenitur. Mire su rostro, espere…mis lagrimas volvieron a caer. Contenía la respiración, quite mis manos de su cuerpo…seguí esperando, me acerque a su rostro, bese su frente, me acerque a su oído y susurre… -No puedes dejarme…Tú me creaste, tú me trajiste aquí, no me puedes abandonar, no puedes hacerme esto…No puedes hacer que te quiera para dejarme aquí…no lo hagas…por favor- Una lagrima callo en su rostro bajando por su mejilla hasta sus labios…mi desesperación aumentaba por segundos. Alce mi mano y se la limpie, acariciando sus labios…caí al suelo de rodillas debido al cansancio, sentí como la cama se hundía, unos pies aparecieron ante mi mirada al suelo, alce la vista y ahí estaba mirándome con sus ojos grises perfectos con su semblante serio, me sujeto el rostro y lo alzo más todavía para que lo mirara a los ojos. -No te abandonare jamás…-Dijo atrayéndome hacia él, me abrazo tan fuerte que parecía que nuestros cuerpos se fundirían en uno. Me beso, anhelaba sus labios, puso sus manos a ambos lados de mi rostro, así profundizando el beso, necesitaba más, necesitaba todo de él, me separé de él, ahora si necesitaba el aire…empecé a encontrarme débil y había empezado a sudar…sabía que algo no iba bien. -Debes descansar tu ahora…Algo no va bien Anya…- me acurruque junto a él, tenía la necesidad de dormir, necesitaba el aire, mi cuerpo estaba cambiando, todo lo que no necesitaba, ahora sí y con necesidad. Me dormí sabiendo que él estaba de nuevo junto a mí. “Stephen” Mi hermano se había ido en cuanto desperté, debía hablar con el… Baje las escaleras encontrándome con varias personas del servicio sobrevivientes, estas limpiaban los cadáveres y reponían lo roto. El ataque había sido devastador, no sabía dónde estaba mi padre… Baje y estaba en la cocina con una botella de Whisky en su mano, dándole grandes tragos. - ¿Ahora te vas a tirar a la bebida? - me miro serio -Quizá. - Dijo dándole otro trago, me la tendió y bebi. - ¿Dónde está? – pregunto sin mirarme ahora. -Descansando…ha gastado demasiada energía. -Quería que volvieras…lo ha conseguido…-dijo despacio. -Se que sabes lo que le pasa…Su cambio…- Le quite la botella, necesitaba que se centrara en mí. – Se está volviendo humana de nuevo día tras día, sé que lo sientes, su sangre…la hueles. -Si…desde que llego no he parado de observarla…- me dijo muy serio, su mirada perdida…sabía que la quería, el me ayudaría. -Necesito que me ayudes a encontrar la solución, sin que salga perjudicada…- le dije con temor y nerviosismo. -Te ayudare…no por ti, si no por ella… Estuvimos toda la noche en el despacho de padre, revisábamos sus apuntes, toda la investigación, descartábamos opciones tanto como remedios encontrábamos, todos llevaban a la muerte de Anya…cosa que no me podía permitir. Horas después, decidimos ir a la Biblioteca, buscaríamos en los libros sagrados, en los libros de nuestro abuelo, allí estaría la solución. Era de madrugada, cuando Nerón se acercó a mí con un gran libro. - ¿Qué dice? – pregunte ya casi con la esperanza perdida. Habla de los híbridos…Trihibrido incluso…-dijo sentándose a mi lado, pasaba las páginas, cuanto más leíamos más esperanza… -Su salvación es un Trihibrido…pero ella es la única hibrida, no sabemos si ese ser existe… es casi imposible…voto por la otra solución…-Nerón hablaba totalmente convencido. -No la hare pasar otra vez por el cambio…este es mucho más doloroso y si no lo aguanta…Morirá - Stephen se pasaba las manos por el pelo nervioso. Stephen…es la única solución, si no hacemos algo morirá…y si no lo hace, sobrevivirá…Ella debe elegir, no tu…-dijo con un susurro. Tenía razón, ella debía elegir.
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