CAPÍTULO VEINTICUATRO —¿Nina? ¿Venetia? —Llamó Cassie. Se apresuró por el corredor deseando que las niñas estuvieran bien y que no estuvieran demasiado traumatizadas por lo que había ocurrido. Si Nina estaba lesionada luego de la golpiza prolongada, eso podría retrasar sus planes de escapar. Allí estaban, acurrucadas juntas debajo de la mesa de caoba en el corredor, manteniéndose fuera de peligro lo mejor que podían. —Vengan, niñas —dijo sin aliento, inclinándose para ayudarlas a salir de su refugio temporario—. Nina, ¿estás bien? ¿Estás muy lastimada? —Creo que estoy bien. ¿A dónde vamos? —Preguntó Nina con voz aguda y temblorosa. —Tenemos que encontrar un lugar seguro. Voy a… —Cassie vaciló, pensando rápidamente. La responsabilidad por la seguridad de las niñas ahora estaba sobre

