Llegue a la ciudad indicada y entre en la casa de la joven. Estaba atendiendo un pequeño local donde vendía productos esotéricos, atendía a sus clientes hasta que se fijó en mí. Se acercó a hablarme y pensé que se asustaría o por lo menos que reaccionara sorprendida, pero me trató como si fuera una de sus clientas. -Qué buen disfraz tienes. -¿Disfraz? -¿Pero no crees que aún es muy temprano para Halloween? -¿Halloween?, te equivocas, yo no tengo un disfraz, he venido porque... Me interrumpió al escuchar que una de sus clientes la llamaba. -Espera un momento, atienda a esta clienta y luego estoy contigo. Por favor, siéntete libre de revisar el lugar. -¿De acuerdo? Me quedé parada junto a unos estantes mientras terminaba de atender a sus clientas. La mayoría eran mujeres en busca de

