Escuche gritar a Angie y me preocupé, quise volver a acercarme a ella pero no me dejaron. Estaba demacrada, no estaba tranquila ni un momento y su ansiedad aumentaba cada vez más. A medida que pasaba el tiempo, era peor. Sus visiones y alucinaciones aumentaban y no podía detenerlos. Me sentí mal por ella y quería ayudarla pero no sabia como, El problema que padecía estaba en su mente y solo ella podía liberarse de él. Me hubiera gustado tener la habilidad de entrar en la mente de las personas, pero por desgracia no puedo. La vi saliendo de sus aposentos y la seguí. Me pidió que la dejara en paz pero igual la acompañe en silencio. -¿Quieres que me vaya? -No. Disculpa, no eres tu, son estas visiones que no se quitan con nada, no podía creer todo lo que has tenido que aguantar con ell

