Obedecí al ángel y me acosté en mi cama, pero no podía dormir. Solo me movía tratando de encontrar una posición cómoda. -¿Qué te pasa?, ¿no puedes dormir? -No puedo dejar de pensar en mi visión. -¿Ahora que te imaginas? -Veo un ángel, el ángel de mis sueños, está en peligro. -Es imposible, soy el único ángel que queda. -¿El último?, ¿Qué pasó con los otros? -Se hicieron seguidores del Rey Demonio, ya no hay forma de recuperarlos. -Debe haber una manera, seguro que en el fondo deben mantener ese corazón puro que caracteriza a los ángeles. -¿Ahora eres optimista? -No puedo hacer nada más estando encerrado, ¿estás segura que mi casa es un lugar seguro? -En este momento, tu casa es el lugar más seguro de la ciudad. -¿Por qué no me han encontrado?, ¿no será que eres otro demonio que

