El tiempo estaba corriendo con normalidad, para Megan los días parecían no tener fin, deseaba que un año se marchara rápido, pero ella no era dueña del tiempo. Alicia intentaba hacer que su hermana la perdonara, pero definitivamente, Megan estaba cansada de todo a su al rededor. Megan había recibido una invitación especial para la boda de la hermana de Arturo. Megan bajaba las escaleras mientras que Arturo esperaba un poco impaciente, deseaba ver cuanto antes a Megan. Sin que él lo viera venir, Megan baja las escaleras, un hermoso vestido azul hasta sus rodillas la hacían lucir hermosa. Los ojos de Arturo se iluminaron. Estaba muy asombrado. —Estás hermosa Megan. Eres muy encantadora— Le decía boquiabierto mientras le extendía su mano. —¡Gracias! Tu comentario me halaga. Tú también

