Después de aquel momento incómodo, Megan finalmente pudo tomar un taxi. Unos treintas minutos después estaba en la elegante casa de Arturo. Desde la irte de afuera pudo estar segura que definitivamente ese era el lugar donde vivía Arturo. Megan toca al timbre, y tan solo a la primera, Averly sale a recibirla con amabilidad. —Hola Megan. Pensábamos que ya no venía— Decía mientras le daba entrada. —Es que tuvo un pequeño percance pero todo está bien— Le responde. Averly lleva a Megan hasta la habitación que ocupa Arturo e inmediatamente se marcha. —Buenas noches— Dice un poco apenada. —Buenas noches, pensé que ya no llegarías, así que vine a descansar un poco— Le expresa mientras se levanta de la cama. —¡Perdón! Creo que lo mejor es que me vaya, debes descansar, seguro estás muy ca

