—Lamento mucho haber dicho eso. Aunque es extraño que un hombre como tú, esté solo— Le expresa su inquietud. —Megan no me he casado porque con las relaciones que he tenido, la verdad, no he sentido que sean para siempre— Le confiesa. —No te preocupes, seguro pronto alguien llegará a tu vida y te hará muy feliz. Arturo sonríe dulcemente, pasa su mano por la mejilla de Megan. —¡Ya la tengo frente a m!i— Le confiesa. Megan no puede evitar sonrojarse, incluso miró hacia detrás para ver si había alguien más con ellos. Pero no, no había nadie más que ellos mismo en ese momento. —¿Qué dijiste?— Le pregunta con voz cortada. —No voy a decir nada más. Pero el tiempo quizás lo pueda hacer por mi— Le responde como todo un caballero. Megan prefiere no insistir más sobre el asunto, su corazón d

