Megan estaba furiosa, Abbel insistía con la misma locura. Ella sería incapaz de robarse a alguien. —Lo único que hice fue amar a tu hijo, incluso me casé contigo para su operación— Le revela. Abbel se ríe deliberadamente frente a ella. No tiene tacto para burlarse de sus palabras. —Ja. Megan firma el divorcio, acabemos con esto de una vez. Megan no podía sentirse más humillada tras su burla, así que, en un arranque de ira, toma el bolígrafo. Había decidido firmar aquel documento y quedar finalmente divorciada de aquel hombre que definitivamente jamás le había dado nada. Justo en el momento en que Megan toma asiento una vez más, la puerta de la oficina se abre. Candy entra radiante por esa puerta, tiene una sonrisa imborrable. —Abbel no sabía que estabas ocupado. Perdóname— Dijo al

