3- Un inicio inexplicable

1484 Palabras
Pov: Siena El aire se siente pesado, siento que mis pulmones se cierran, parece que el ascensor va demasiado lento y que los pisos no pasan más. Vamos parados uno al lado del otro ambos con la misma turbación, no sé que me pasa, esto no lo experimente nunca, es como si lo único que puede calmar esto ahora es tenerlo cerca, pero no cerca en el mismo espacio, cerca tocando mi piel. Ese simple beso fue lo más intenso que sentí alguna vez y nada tiene que ver con que Edward sea mayor que yo, estuve con hombres más grande que él y nunca sentí algo así. El ruido del ascensor me saca de mis pensamientos, Edward me mira y toma mi mano para que caminemos a la habitación. Solo ese toque sobre mi piel hizo que mi cuerpo sufriera un shock, la temperatura comenzó a invadirme y siento que mi cara hierve, como si hubiera terminado mi rutina de patín y mi cuerpo empezara a sentir el calor al bajar el ritmo. Con torpeza busca la llave en su bolsillo, en ningún momento deja de mirarme, su mirada se ve intensa y me hace sentir necesitada, muy necesitada. Entramos al lugar y sin siquiera preguntar me pega a la puerta una vez que la cerró tras de mí. — Necesito que me digas que estás segura de esto que... Me pego a sus labios y es como si de repente pudiera respirar, la presión en mi pecho disminuye y me siento libre otra vez. — Si no estuviera segura no habría llegado hasta acá — me besa con ansias, con deseo y mucha determinación. Su boca me toma de una manera increíble, su lengua recorre mi boca sin dejar ningún lugar libre, sus manos, por dios sus manos son como la calma para mi agonía. — Siena sos... sos hermosa — lo sé eso lo sé, pero de sus labios suena tan perfecto. No existe con que comparar esto, porque me siento como nunca antes me sentí. Solo me dejo llevar y la verdad es muy fácil. ..... Me muevo en la cama y me sobresalto porque ya es de día. ¡Maldición! No debí dormirme, mierda. Me levanto despacio y miro a Edward a mi lado. ¡Dios mio la mejor noche que alguna vez tuve! Busco mi vestido de puntillas, mis zapatos, necesito irme antes que me maten, ni siquiera le avise a Mel. ¿Qué diablos estaba pensando? Busco mi cartera que quedo tirada en la entrada, no sé que me pasó. Nunca antes había tenido este tipo de reacciones. No es que nunca haya hecho esto pero... Saco mi teléfono de la cartera. — Mierda — me tapo la boca pero es tarde. Edward se mueve en la cama y creo que lo mejor es salir ya mismo. Salgo despacio y camino hacia el ascensor, toco el botón. Miro mi teléfono tengo muchísimas llamadas perdidas de Mel, mensajes. ¡Va a matarme! Agito mi pie apresurada para irme, el ascensor no llega más. En todo caso es culpa de ella por no cargar bien su teléfono. ¡Ay no! Yo podría haberle mandado un mensaje o contestarle el que me envió. — Siena — cierro los ojos porque ahora no tengo escapatoria. — Edward — me giro y él esta a medio vestir. No puedo evitar mirar su torso desnudo. ¡Por favor tengo que irme! — Siena dejame que te lleve a tu casa yo... — Tengo que irme, mis amigas estan preocupadas, no les avise nada. — Yo... — me mira y se ve tan lindo recién levantado. — La pase increíble de verdad — sonrío y voy acercándome al ascensor que ya llego pero cuando entro el sostiene la puerta. — Quiero volver a verte Siena. ¡Mi dios y yo quisiera quedarme ahora mismo! — Yo... — Si quieres obviamente, yo... quisiera tu número. Si le digo que no sería una gran mentirosa, nunca desee tanto volver a ver a alguien, pero... — Dame tu teléfono — digo aun en el ascensor. Se examina y resopla. — No lo tengo, yo.. Le extiendo el mío. Lo veo anotar y mirarme de reojo, no puedo evitar morder mi labio inferior. Me devuelve el teléfono. — Siena... — Debo irme pero te escribo. Quiere acercarse pero se arrepiente y solo suelta la puerta del ascensor para dejarme ir. Suspiro porque no sé que tiene Edward pero me hace mal, aunque me encanta. Mel va a matarme. Miro mi teléfono y Edward anoto su número además que se envió un mensaje para tenerme registrada. ¡Aunque me maten creo que valió la pena! Llego a la casa de Mel en un taxi y al entrar me ve y grita — TU PAPÁ VINO A BUSCARTE A LA CASA, TUVE QUE DECIRLE QUE DORMÍAS, QUE APENAS TE LEVANTARAS IRÍAS, DEBISTE AVISARME. No digo nada, Mel tiene razón de enojarse, solo me siento en el sillón con cara de disculpa. — Dime al menos que valió mil veces la pena. Aprieto mis labios y sonrío. — Oh si, valió la pena — se sienta a mi lado. — Ya se me paso el enojo, cuéntame que pasó, primero no puedo creer que te hayas ido con él. — Ya Mel, nada fue planeado, solo.... — suspiro — Solo sucedió y no tiene importancia. — Ay no sé porque me late que te enamoraste del sexo de una noche — frunzo el ceño. — Nooo que decís, exageras y fantaseas, solo fue buen sexo y ya — Mel me mira desconfiada. — Tenes cara de idiota. Abro la boca sorprendida. — No digas tonterías Mel, fue solo algo de una noche — me mira sin creerme — Intercambiamos números. — Oh mi dios, se volverán a ver, me muero muerta — me levanto buscando mi mochila así preparme para ir a casa. — Mel es como cualquier chico con el que he tenido sexo e intercambio número de teléfonos — Mel me persigue hasta la habitación donde empiezo a vestirme. — No Siena, solo te acostaste con 4 personas de clubes nocturnos y ninguna de ellas tuvo tu número, excepto este chico misterioso — ruedo los ojos mientras me pongo la remera. — En fin lo ignoraré, no lo sé Mel no me molestes con eso, tengo que rogar que papá no se haya enfadado. Termino de juntar mis cosas y voy a la puerta. — Ey no huyas, te conozco pequeña mentirosa — Me acerco a ella. — Te amo amiga gracias por cubrirme — le doy un abrazo y salgo de su casa. Ella dice algo pero no la escucho. Mel tiene razón, no debí darle mi número, pero él, particularmente él me agrado mucho, no fue como que solo me buscara por sexo, no estaba en los planes y solo sucedió, eso me gusto, esa forma natural que se dio me agrado y... ¿Qué daño haría verlo algunas veces más? Ninguno, en fin solo sería un poco de diversión. ¡Recuerda que el cree que tienes 19 años! Un mínimo detalle que él no descubrirá. ¡Ring! Suspiro y miro mi teléfono asustada porque seguro es papá o mamá. — Hola Tía Amiii — no lo dudo y la atiendo. — Mi Yumi bonita ¿Cómo estás? — sonrío emocionada porque hace mucho que no me llamaba mi tía Amanda. — Muy bien, volviendo a casa, tuve una noche algo ocupada y me preparo para el sermón. — Dios, ya la veo a mi hermana toda horrorizada, es que Yumi sos muy rebelde — comienzo a reírme. Mi tía Amanda me lleva 7 años y a pesar de tanta diferencia compartimos muchos gustos y experiencias. Si se preguntan por ese raro apodo que usa conmigo, cuando eramos pequeñas veíamos un dibujo animado en donde las protagonistas se llamaban Ami y Yumi así que así lo usamos, ella es Ami y yo soy Yumi. Nosotras nos entendemos. — Creo que vos sos muy tranquila — comento y ella lanza una carcajada. — ¿Me estás diciendo mojigata sin decirmelo? — Solo me río por lo bajo. —Acá la que está desfasada sos vos pequeña diablita. — Ay ya, no seas como todos. — Tranquila, solo te llamaba para decirte que termine mi campaña y vuelvo en una semana, te llevo muchas cosas y además chisme. — Ay el chisme de tu amor secreto y misterioso.— se queda callada. — Ya luego te cuento — se la escucha decaída. — Amanda faltaron algunas fotos. — escucho que llaman y ella resopla. — No puede ser, Yumi se olvidaron de tomar unas fotos, luego te llamo de nuevo, te quiero. — Y yo Amii. Corta la llamada y sonrío, al fin después de algunos meses que mi tía trabajo en el extranjero volvera. ¡Que emoción!
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