Vaya que hoy ha sido un día desenfrenado, desde irme a buscar la casa de Cameron hasta estar al borde de la muerte por este mismo, ayudado por el Cameron de mi cabeza el cual por alguna extraña razón está en contra del real, eso creo.
Tiro mis zapatos al suelo , intentando sentarme en el borde de la cama. Observo el espejo que está a pocos metros de mí y veo mi demacrado rosto después del gran susto dado.
— Notas que obedecerme tiene sus beneficios— se escucha detrás de mi nuca, pero no veo nada en el reflejo del espejo, sin embargo tras voltear lo veo claramente— Tienes que ser muy cuidadoso mañana, si no quieres que yo mismo haga un puré con tu cara.
Sus ojos azules parecen querer robarme mi alma.
— Hoy te salvaste, mañana no lo sé— toca la cicatriz que tiene en su ojo derecho tras el golpe que le había propinado, que rápido cicatrizas — Rachel Foster tampoco es un caso fácil, bye bye mariquita.
Me levanto inmediatamente y busco mis medicamentos en la mesa de noche, revuelvo todo creando un pequeño desorden. Abro el pequeño frasco que tiene estas pastillas y observo con cara larga las pocas que me quedan. Tomo dos y me las trago sin ayuda de agua con ganas de que este día termine rápido.
...
Boliche central del Sur, vaya nombre contradictorio creo yo. Veo mi reloj y son las 23:30, tengo frío y estoy decidido a entrar, sé que Rachel Foster, Cameron y el pelirrojo están aquí desde hace una hora, y yo apenas llegando. Entro como si nada, cautelosamente sin llamar mucho la atención, pues está lleno este lugar. Sigo caminando mirando a todo lugar y localizar a esos tres personajes.
— Sigue un poco adelante — Se escucha la voz imaginaria de Cameron en mi nuca.
Observo en la lejanía ese cabello rojo casi rizado, que se percata de mi presencia y suelta una pequeña risilla, me intento ocultar entre las personas y lo sigo mirando, pasan cinco a diez minutos hasta que veo una extraña señal que me llama la atención. Señala repetidamente con sus ojos verdes hacia la izquierda, me confundo y veo lo que señala. Los baños de hombres, seguramente quiere que vaya.
Intento ocultarme y camino rápido con brazos encogidos hasta llegar a mi destino, abro la perilla y entro sin dudar. Al pasar los pocos minutos el pelirrojo se asoma por esa puerta de madera.
—La cosa es esta— me mira con cara larga y serio — Después de aquí, exactamente en diez minutos ellos dos se irán al club Mayfair— esculca entre sus bolsillos y saca varios dólares, adelántate y llega antes que esos dos — con su palma pega bruscamente en mi pecho, hurga entre su abrigo y deja ver un celular n***o — me lo encontré "accidentalmente"
Espero que no te lo hayas robado , por favor.
— este no es un incentivo —me mira fijamente — me lo tendrás que devolver, y recuerda mariquita —se muerde el labio —, tienes un mes o tu amigo lo disfrutará entre las sábanas de mis "amiguitos"
Me deja desorientado por lo rápido que sucede todo, espero que mamá no llame a casa de Erick el rubio, sino estaré en verdaderos problemas al darse que no estoy allá.
Guardo entre mis bolsillos el dinero, y el celular de "dudosa procedencia" que el pelirrojo me dio de mala gana, encorvo mi espalda al darme cuenta que me alejo de casa cada vez más por perseguir a estos dos "tortolitos". Salgo del baño y no pasa mucho tiempo para estar afuera esperando algún taxi en la cercanía, el cual que se apiadó de mi y me deja subir.
— Me llevas al Club Mayfair— hablo y el señor que conduce mete las lleves al carro me da una mirada pícara para luego tirar su frase.
— Diablo señorito—sonríe— ¿qué hace un chico tan joven a estas horas dirigiéndose a un Club de esos?
Me quedo callado y simplemente espero que arranque hacia mi destino, miro a través de las ventana cuando nos empezamos a mover en dirección a este Club que al parecer tiene cierta fama.
— ten calma ante todo, ya estoy algo ebrio — La voz reaparece para terminar en una carcajada
Ignoro la voz de Cameron y coloco ambas manos sobre mis piernas, es increíble el frío que está haciendo esta noche, mi abrigo no parece tener efecto en este cuerpo flacucho y no retiene calor. Miro las luces de la calle e incluso mi mente me ordena que cuente la cantidad de semáforos que vamos dejando atrás por el camino, ocho, nueve y diez... Pero qué es esto. Abro mi boca al ver lugar algo lleno y con un sonido que logro percibir desde acá.
Miro apenado a las personas que me ven bajar de un simple taxi, este lugar claramente es un club para derrochar mucho dinero. Pago con los cochinos dólares que el pelirrojo me dio, pero aún me queda bastante. Me hago el imbécil y pretendo no entrar aún a este lugar, sé que sino los veo llegar, cuando estén adentro se perderán entre la multitud y tras varios minutos de espera...
—dijiste que saldrían diez minut... qué mierda hacen acá tan rápido
y ahí están de pie, Rachel Foster con su cabello tinturado y al lado el psicópata con una cicatriz en su rostro gracias a mí, llegan en un buen auto que claramente no es de Cameron. Se adentran y rápidamente les sigo el paso, no puedo perderles de vista pero no puedo dejarme ver.
—Síguelos — Cameron habla en mi nuca, sigo sus órdenes y adentro las luces parpadeantes me pegan el la cara ferozmente, veo mujerzuelas bailando con poca ropa con movimientos exóticos y tipos tirándoles billetes. Claramente este lugar es muy mundano. Sigo sus pasos hasta unas mesa que se encuentra casi oculta por la oscuridad. Tras ver su paradero me quedo estático sin saber a dónde ir, así que me dirijo a la barra,un lugar donde no pueden salir de mi visión.
— ¿cariño,te puedo ayudar en algo? — un sonido femenino me estremece — tenemos desde licores fuertes , hasta unos sabrosos cócteles , hay de todo aquí —, la miro desorientado pues nunca he bebido alcohol —Tenemos shots increíbles de vodka.
Observo a mis costados y veo que sirven demasiado, he visto por la televisión lo poco que dan en los shots, seguro no me hará nada si pido uno.
—Uno de vodk em ... por favor
—¿Despechado eh? — Un sujeto me habla tras oírme — Quién pensaría que con esa carita pidas semejantes cosas. — sonríe y me da un pequeño empujón — Ve con calma muchachito.
Observo a Rachel en la lejanía encima de Cameron, sus dos piernas abiertas y bailando esa asquerosa canción encima de él, este lugar es repugnante y ver a esa "Damisela" moverse de un lado para otro donde claramente está sintiendo varias partes de Cameron, en todo su esplendor. Tras pasar una hora y varios minutos, ya les veo cesar tanto movimiento, incluso estoy casi seguro que el chico de ojos azules se está durmiendo en la oscuridad gracias al alcohol. Pero Rachel sigue activa, canta todas canciones a todo pulmón.
El mismo tipo a mi lado, el cual piensa que estoy "despechado" me ha seguido hablando, y pues le respondo con una que otra mentira. Estoy analizando toda la situación, desde el Cameron casi muerto en el sillón hasta la Rachel eufórica y pues este chico del lado está algo simpático.
— ¿Quieres dinero? — Lanzo sin previo aviso mis palabras, tras saber que tengo en mi poder algunos billetes que el peli-rojo me dio — Diez dólares si sacas a bailar aquella chica, dos piezas seguidas —señalo donde está Rachel cantando, y saco el dinero a su vista — otros diez si la besas en el primer minuto de baile.
—No necesito dinero muchacho — se tira una carcajada y me hace acordar del lugar de "riquillos" donde estoy—
siento un toque en mi espalda, de un desconocido.
—acepto la propuesta,men — se escucha su voz ronca y se para para tomar el dinero de mis manos — hermano, dinero no deja de ser dinero —. Camina como si fuese un don juan hasta ese lugar, no le importa que al lado esté la bestia dormida, y le endulza el oído de una manera impresionante a la "damisela" barata de Rachel Foster.
Todo está saliendo a la perfección. Saco de mi abrigo el celular que el peli-rojo me dio de mala gana, y espero perfectamente para tomar la foto que tanto anhelo.
—Así es —sonrío al ver que todo va de acuerdo a lo planeado en mi cabeza — Sigue besándola.