Capítulo 12-Al borde del precipicio.

1585 Palabras
Intento tomar varias  fotos e  incluso  grabo casi un minuto de Rachel Foster besándose con otro hombre, me siento mal por lo que estoy haciendo pero , ¿Qué puedo hacer?  Enfoco a Cameron entre las oscuridad, para hacer mas contundente el vídeo que salvará el culo del rubio y el mío, sonrío y espero el tiempo necesario para agradecer a aquel individuo desconocido. ...  3:30 A.m esa misma noche Aquí parado estoy al frente de casa sin saber qué hacer, ¿Cómo se supone que entre? la pregunta verdadera que me inunda la cabeza es ¿Debo siquiera entrar? el frío de esta noche hace que entre en desesperación pero parece acogedor. — Vaya dolor de huevos en el que te has convertido— escucho una voz  y un frío inquietante, pero claramente en mi alrededor no hay ni un solo alma, más que yo. —Murphy, camina hasta adelante—. Me siento extrañado, confundido y temeroso. Las manos me están sudando y la poca luz de la  calle alimenta más el ambiente misterioso y aterrador. —Que camines maldita sea— La voz de Cameron me grita autoritario — Ahora toca la puerta de tu casa, un par de veces. Me niego al saber mi situación, si mamá descubre que estoy en la calle a estas horas me crucificará, y con este olor de los pocos  sorbos de licor que di me delatarían de inmediato. — Pequeño Ángel — se escucha de nuevo — Solo serán siete veces, nadie te va a escuchar. Trago saliva temeroso, pero me impacienta que esto  esté sucediendo y además quiero que esta voz desaparezca, camino hacia adelante con pasos cortos mientras saco la mano izquierda del bolsillo. Uno , tres, cinco y siete veces fueron las repeticiones con las que irrumpí el silencio al interior. — Ahora no te muevas pequeño Ángel — se escucha una pequeña carcajada — o algo muy malo te va a pasar. Quedo completamente helado sudando frío, no puedo desobedecerle pero tampoco puedo dejar que me descubran. La boca de mi estómago empieza a moverse bruscamente causándome náuseas, siento los ojos llorosos y mi mandíbula se tensa al escuchar como el pomo de la puerta se abre, dejando ver mamá con cara de asombro y desconcierto, se suponía que estaba en la casa del rubio durmiendo a estas horas de la noche  ¿qué estoy haciendo en plena madrugada al frente de casa? —¿ Ángel?— mamá se sube el abrigo y baja las pequeñas escaleras que dan con el piso de la calle — ¿qué te ha pasado?  ¿qué hora crees que es?  Sigue caminando  hasta mi dirección y yo aún casi inmóvil, sus canas resaltan un poco en la oscuridad y esta tendencia sigue cuando se va acercando. Y como lo predije, mamá se cubre un poco su nariz cuando está suficientemente cerca, haciendo ver sus gestos exagerados. — Dónde te has metido Ángel Murphy — siento su voz autoritaria y enfadada — hueles inmundo, ¿crees que te ves muy bonito bebiendo esas asquerosidades? —abre su boca asombrada— Estás tomando esos medicamentos y estás bebiendo alcohol. Sus ojos se colocan cristalinos,y me asusto. — ¿sabes lo que puede llegar a pasar?— efectivamente, una lagrima cae de su ojo izquierdo,pero se enfurece— Entra de una vez por todas, quedas castigado y ni se te ocurra responderme porque ya verás. — Que buen chico eres Ángel — la voz que se posa sobre mi nuca habla de nuevo. — ¡Ya cállate!— grito con mal tono al Cameron de mi cabeza, pero simplemente recibo una cara de asombro — Mamá.. no espera, no fue a ti. —Listo —habla sorprendida — No saldrás de casa hasta que yo te diga, de la preparatoria a la casa y de la casa a la preparatoria —suspira — no televisión, y ni tu celular— se acerca intimidante hasta mí, suspiro profundo al saber que aquél aparato fue destruido por esos dos imbéciles. Se acerca aún más y quiere hurgar los bolsillos del abrigo que llevo puesto, toca el celular n***o que Luke el cabeza de zanahoria me dio y me asusto, salgo corriendo hasta el interior de la casa abandonándola ¿Qué pasa si lo descubre? pensaría que ando en malos pasos o peor aún, pensaría que no valoré el esfuerzo que hizo para conseguírmelo y ya no está. Entro a mi habitación temeroso, sin saber en qué lugar esconder el dispositivo que claramente es de una gama mayor al antiguo que tenía, lo único que se me ocurre es  tomar un par de calcetines y meter el celular en uno y empezar a hacerle bolita, lo meto dentro de un zapato que está debajo de mi cama. — Dámelo — mamá entra enfurecida por la puerta — Ángel. — ¿Qué cosa?— hablo haciéndome el extrañado —. — El celular — se acerca y me hace levantar de la cama — ¿Dónde lo escondiste?  Me hago oídos sordos  ante sus palabras y  quedo en silencio al ver como busca por toda la habitación, pues sabe que lo que tocó en mi abrigo fue claramente un celular. Veo como  mueve mi cama de pies a cabeza, las almohadas las mueve de una manera única  e incluso busca en el armario, pasan más de ocho minutos y no consigue ningún resultado. Comienzo a saltar, una , dos, hasta cinco veces y ella me ve desconcertada.  Muestra otra vez su cara de preocupación. — mejor ya duérmete — su preocupación parece ganarle, pero sigue furiosa por lo que he hecho. Sale de la habitación a los pocos minutos y miro sin más como desaparece. Las luces afuera de la habitación se apagan y un silencio inunda la casa. me quito la ropa quedando solamente en bóxer, me levanto para verme al espejo y observo mi escuálido cuerpo. — ¿En qué me he metido?— miro mis muslos y abdomen por varios segundos. Termino de verme y voy directo a apagar la luz, la cabeza me da vueltas. Me quiero dormir... ... Siento como si mi cuerpo flotase sobre la cama, respiración suave, calma total.  Un sonido abrumador me despierta de golpe, miro entre dormido la habitación sin saber cuál es la procedencia de dichos chillidos.  *Beep*  *Beep* Debajo de mi cama se siente unas vibraciones, me percato que viene de uno de mis zapatos con los calcetines adentro, los calcetines que hoy en la mañana me salvaron de mamá. Al sentir que suena inquietantemente, llevo mis manos torpes hacia el mismo , intento sacar el celular del pelirrojo a como dé lugar. — Mierda—, hablo mientras se me dificulta cada vez sacarlo de dicha bolita que formé — solo son unos calcetines—.  Deja de sonar. Miro claramente la hora, 8:30 Am. *Beep*  *Beep* Mis manos se asustan junto a mi y este celular n***o casi cae al suelo, mis ojos se abren bruscamente al ver que es una llamada nuevamente, y hay otras cinco llamadas no contestadas. Y ni siquiera el número de procedencia aparece, nada más que...  "Número Desconocido" observo al ver que hace vibrar el celular.  ¿Acaso eso es posible?  ¿Debería contestar?  no, no debo. Estoy seguro que el pelirrojo robó este móvil y es de algún otro matón que intenta recuperarlo. Medito con dicho aparato vibrando en mis manos.  Mis dedos se deslizan — qué mierda te andas creyendo — escucho la voz de Luke al otro lado del teléfono— ¿por qué mierda no contestas? ¿crees que tengo todo el maldito tiempo para ti?  estoy desentendido y no entiendo por qué está furioso, bueno... nunca ha sido simpático conmigo pero no es para que me hable así de golpe.  — emmm , ¿Hola? — respondo nervioso tras tragar saliva — ahora qué quier... — ¿Qué conseguiste? — me interrumpe para lanzar su clara pregunta, y por el mismo objetivo que me tiene involucrado — ¿Conseguiste algo ayer? ¿o simplemente te robaste el dinero que te di? tomo aire al escuchar semejante acusación —Pues — tomo aire de nuevo —  creo que tengo un par de fotos y...  — Te espero en diez minutos en el parque Rassenfort —se escucha ordenando — sé que queda muy cerca del lugar donde vives — habla seguro — ya estoy aquí, así que trae ese culo rápido. Me estremezco del miedo, no sé que ha pasado  en estos pocos segundos pero mis huesos parecen congelarse al saber que ha colgado la llamada, ¿cómo es posible que sepa en dónde vivo? esto sinceramente está llegando demasiado lejos y estoy asustado. No deberías ni siquiera estar por estas partes de la ciudad. Quedo pálido en mi habitación. —Muévete—se escucha la misma voz en mi nuca de una manera sutil. Me coloco los primeros trapos que encuentro entre la ropa y voy rápido al baño, para  lavarme los dientes  y colocar un poco de orden a esta cara demacrada y asustada.  espera... mamá aún sigue en casa. Hoy es domingo.  Entro a la habitación como loco y hago una figura extraña entre mis sábanas simulando mi silueta, tomando la primera ropa que encuentro. La cubro con mis sábanas y estoy listo para salir por la ventana para escaparme. — mierda— coloco una cara de dolor al ver como mi pierna es marcada por un clavo,— ¡ouch!   ignoro el corte que tengo y empiezo a correr despavorido con el celular del pelirrojo en mano, ¿ Qué pasará si mamá se entera que me escapé?  mejor dicho ¿Qué pasará ahora en estos pocos minutos con el amigo de Cameron? Sigo corriendo y la gente se me queda viendo, me imagino que están pensando que estoy en aprietos y con esta ropa que claramente no combina. Hace mucho sol y mi ritmo cardíaco empieza a aumentar pero desgraciadamente estoy a pocos metros del lugar,— ¿Y si me devuelvo?—. La voz de mi cabeza se queda atrás — No creo que se pueda, ya te vio — observo en la lejanía una camioneta negra estacionada, y a pocos metros a un pelo rojo semi-rizado que tiene sus ojos clavados en mí, y a su lado una figura intimidante vestida de traje n***o. — No tienes a donde ir — La voz de mi cabeza replica.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR