Cada segundo era una tortura, la noche estaba por caer y aún no tenía ni la más mínima noticia de Juliet y sin mencionar que mi hermana aún me ocultaba algo, lo cual esperaba averiguarlo tarde o temprano. Mire el techo, mis padres estaban en la cocina preparando la cena y Selena me estaba evitando leyendo papeles lo más lejos de mi posible. Parecía que me querían tratar como un niño. Ocultando cosas como si no las fuera a comprender. Así que decidí que era suficiente, ya no tenía sentido seguir aquí recostado, era lo suficientemente mayor para saber el rumbo que fuera a tomar mi vida. Estaba en más que mi derecho. Así que levantandome aún un poco adolorido llegue hasta frente a Selena. -No me interesa si lo que vinieron a traer esos abogados es malo- tome un poco de aire ante lo rápid

