Prisión

2101 Palabras
La primera en elegir quedarse fue Jimena, no tenía a dónde más ir, sabía que quedarse sola era muy peligroso y más ahora que personas de tan fuerte organización la estaban buscando. Con Antonio se sumaban los enemigos, adicional a esa mujer tendrían que pensar en el jefe del narcotráfico que mató a su gato. Del mismo modo, Carla, aunque no estaba muy convencida de lo que estaba diciendo, también aceptó quedarse, con la condición de que a pesar de que hicieran muchas cosas juntos y ella fuera testigo de las peores atrocidades la dejara ir cuando ella quisiera. No quería de algún modo verse obligada a hacer cosas que no quería y les prometía que sería una tumba en su ausencia. Antonio aceptó las pretensiones de ambas y juntos empezaron a trabajar, cada uno podía tener diferentes objetivos y entre todos tener una unidad benéfica. Les enseñó a ambas a manejar la tecnología de punta que tenía, les dio unas armas e hizo que fueran unas expertas en dispararlas, todo apuntaba a que a partir de ese momento serían indestructibles, aunque eran pocos, están totalmente capacitados para actuar rápidamente. Antonio salió ese día por la tarde porque quería comprar algo de ropa nueva para poder camuflarse mejor, sin embargo, le ocurrió algo terrible e inesperado. Cuando estaba entrando al almacén lo capturaron algunos agentes de la policía de la ciudad, no entendía cómo lo habían podido reconocer con el atuendo que tenía, a saber, las gafas, la gorra y el tapabocas, resultaba casi que imposible, era evidente que alguien le había hecho inteligencia. Mientras lo estaban subiendo al carro de la patrulla pudo percatarse de que al frente estaba Marcos, el jefe del narcotráfico al que le había matado a su hijo, en su cara se vio como si con esa captura hubieran saldado su cuenta pendiente por no haber querido trabajar para él. En el fondo sintió que era su culpa, ya sabía que aquel hombre sabía dónde vivía y aún así no tomó más precauciones, no pensó que se atreviera a tanto. Por el hecho de ser un criminal lo más probable era que no se vinculara con las autoridades, ya que eran sus enemigos, pero no fue así, ahora tendría que lidiar con la prisión. De allí era muy difícil escapar y más aún con los cargos que tenía en su contra, aunque no sabía hasta qué punto se habían enterado de las cosas que había hecho. Mientras lo metían al carro empezó a gritar desesperado “él es el delincuente, lo tienen al frente. ¿Por qué no lo capturan? Yo solo soy un ciudadano que quiere ayudar a los demás. ¿Es que acaso no lo ven?” Los hombres, a pesar de que sabían que tenía razón, se hicieron los que no le creían nada. Aparentemente el jefe Marcos había pactado con las autoridades la entrega de algunas personas que le estaban haciendo la vida imposible, de esa manera ellos podrían colgarse algunas medallas diciendo que habían capturado gente peligrosa, mientras a él le daban algunos beneficios para que pasara su droga a los Estados Unidos. Era indudable que había una relación del narcotráfico con las autoridades, pero ahora Antonio era una simple presa que estaba puesta como carnada para lucrar a otros. En cuanto llegó al lugar donde iba a ser juzgado preguntó por cuáles cargos se le estaba acusando. Allí le dijeron sin más reparos que era cómplice de la fuga de la médica forense Jimena, quién a su vez no actuó debidamente en cuanto al cuerpo de la mujer que tenían allí. Además de eso, tenía una demanda puesta por el estadounidense, quién aseguraba que fue torturado por él y una prostituta que conoció por un bar en el que estuvo. Con eso pasaría buen tiempo en la cárcel y Marcos se evitaría un enemigo en la calle. Le recomendaron conseguir un buen abogado, no lo trasladaron de inmediato a la cárcel principal pero sí estuvo en una celda con algunas personas que aún no tenían definida su situación legal. Allí conoció a Elías, parecía ser una persona que trabajaba para Marcos, de inmediato se dijo que tenía los días contados, no sin antes darle un puño en el estómago. Antonio, aunque podía defenderse y lo hubiera hecho con total facilidad porque estaba entrenado para eso, no quería ganarse más problemas, eso sería darle gusto a las autoridades para que le dieran un castigo severo. Pidió hacer una llamada y por suerte le fue concebida, se comunicó con Jimena y le pidió que por favor le ayudara a conseguir un buen abogado, le explicó en qué parte de la casa estaban las llaves de un lugar donde había mucho dinero, no importaba que tan caro fuera, solo quería salir de ese lugar antes de que terminaran matándolo. Jimena estaba un poco frustrada, había encontrado el amor de su vida y ya se había tenido que alejar de él, ahora vivía en una casa gigante con una prostituta que posiblemente le tenía rabia por ser el nuevo amor del hombre que ella creía que era suyo. Carla vio claramente que Antonio le tenía más confianza a Jimena, a quien había conocido hace pocos días y eso le dio un poco de cólera. ¿Cómo era posible que le había dado las llaves, o al menos le había indicado donde estaban, del lugar donde tenía todo el dinero en vez de habérselo dicho a ella? Evidentemente desconfiaba de ella o creía que Jimena era más inteligente, cualquiera de las dos opciones le dolían. Siempre terminaba por ser un plato de segunda mesa por su condición de ex prostituta, o al menos eso creía. Jimena no quería pelear con Carla, le dijo que nada lo que estaba pasando era su culpa, ella simplemente fue una víctima más de las personas malas, por poco la matan a ella y a Antonio también por ayudarla, de alguna manera no eligió ir a esa casa a incomodarla. Con el dinero que encontró se fue a conseguir al mejor abogado, conocía uno de la familia de una amiga que siempre sacaba adelante los casos. Le comentó por lo que había pasado Antonio y él no mostró muy buena cara, era una situación muy complicada y más aún si las mismas autoridades estaban coludidas para hundirlo, sacarían cualquier pretexto para meterlo en la cárcel por muchos años. Las cosas no eran fáciles, Marcos metió a Elías a propósito a ese lugar bajo unos cargos similares para que lo persiguiera al mismo lugar de detención y allí lo hiciera sufrir. Quería que entendiera que nadie podía negarse a sus pretensiones, ya que era el jefe y todos tenían que hacer lo que él quería porque simplemente tenía la forma de mover el mundo a su antojo. como si se tratara de algún Dios que jugara con las fichas de ajedrez, pero desde la tierra, utilizando peones a mano armada para lograr su cometido. La única opción que tenía Antonio era resistir para qué no terminaran de hundirlo, no quiso llamar a sus padres para comentarles que estaba preso. Eso era lo que ellos siempre temían, que por las ínfulas de sacar adelante su ideal de justicia terminara siendo una víctima, era claro que ellos conocían perfectamente cómo se movía el país y las atrocidades que se podían manejar, así que de alguna manera no quería darles la razón. Además, sufrirían por él y se regresarían al país, poniéndose al mismo tiempo en riesgo porque Marcos podía aprovecharse de eso para hacerles daño también. Lo más probable era que ya los estaba buscando en otros países, pero era muy difícil encontrarlos, por el reconocimiento facial se podía, pero él no manejaba esa tecnología, estaba seguro que no era tan audaz. Adentro todo era muy sombrío, la comida era terrible o al menos para él, pudo notar que a sus compañeros les daban una cosa, mientras Antonio solo tenía un poco de carne con unas masitas que ni siquiera sabía de qué eran y una limonada un poco sucia, como si hubieran exprimidos los limones con las manos untadas de tierra. Preguntaba insistentemente por qué no podían darle el mismo trato que a los demás, allí había personas peores que él, pero los guardianes solo decían que eran órdenes, ellos de alguna manera no tenía la culpa, incluso les parecía un poco triste la condición de muchos inocentes que estaban ahí, más no podían perder su trabajo por defender personas de las que no estaban seguros. Tuvo que resignarse, no había otra alternativa, a las pocas horas llegó Jimena con el abogado pidiendo tomar el caso de Antonio. Cuando los policías vieron que se trataba del mejor abogado de México sintieron un poco de temor, sabían que podía hacer muchas cosas para sacarlo, ya había alivianado los peores casos. Lo dejaron reunir con Antonio, el abogado le dijo que tenía que declararse inocente, los jueces intentarían presionarlo para que hiciera lo contrario, pero tenía que seguir con su postura. Lo ideal era desmantelar a la banda y a las personas que amenazaron a Jimena para que no dijera la verdad sobre el cadáver, solo de esa manera se mostraría como inocente. En cuanto a lo del estadounidense lo importante era que no había pruebas, él podía decir todo lo que le hizo Antonio, pero sin una prueba no tenía validez alguna. Solo esperaba que las cámaras de la ciudad no lo hubieran visto llevándoselo o soltándolo. Antonio le comentó que él hizo una llamada al aeropuerto para que detuvieran al hombre, las cámaras de ese lugar posiblemente grabaron el momento en que salieron juntos, aunque por suerte fue por las buenas, ya que le dio una droga casi que imperceptible e hizo que parecieran amigos. Luego de eso, el tipo desapareció por unos días y apareció con la supuesta denuncia, donde no solo lo culpaba a él, sino también a su compañera de trabajo. El abogado reconoció que por el simple hecho de que los vieron salir juntos por última vez, su demanda podría tener algo de validez, pero podrían pelear eso como falta de cordura del tipo, solo era cuestión de que le hicieran unos exámenes toxicológicos y detectaran en su sangre la presencia de drogas. Con la charla con el abogado Antonio se sintió un poco más tranquilo, de alguna manera alguien estaba haciendo algo para sacarlo. Jimena estaba al otro lado de la ventana mirándolo, realmente estaba encantada con ese hombre, no quería que todo terminara tan pronto, así que haría lo posible por sacarlo. Le había llevado algo de comida, unos tacos, con una sopa y una gaseosa, su preferida, sabía que le gustaba mucho porque la nevera estaba llena de ellas y nunca veía tomar a Carla ninguna. A pesar de la situación en la que se encontraba Antonio, estaba feliz de tener afuera dos personas que seguirían con su legado. Con el abogado le mandó a decir a Jimena que tenía que continuar haciendo justicia, ya estaba perfectamente entrenada y Carla también, esperaba que ambas actuaran de la mano, no quería que hubiera broncas entre las dos, juntas podían hacer el equipo perfecto, al cual él ya no podía pertenecer, o al menos mientras estuviera allí. El juicio de Antonio fue propuesto para un tiempo muy cercano, eso casi nunca se veía con las personas que estaban en esa celda, tenía tan solo 2 días el abogado para preparar su defensa, luego de eso sería juzgado. En caso de que Antonio resultara culpable iría a la cárcel principal de Ciudad de México, allí todo sería muy complicado, tendría que esperar varios meses para salir, pero de alguna manera confiaba en que la justicia era real. Sabía que no era inocente por lo que le había hecho al estadounidense, pero se lo merecía, entonces en cuanto a las normas no escritas de la moral seguía siendo inocente y esperaba que el abogado de alguna manera entendiera eso. Por suerte se veía que, a pesar de ser muy bueno en su profesión, no era del todo correcto, otro no hubiera aceptado tomar un caso donde el culpable hubiera torturado a un hombre, pero eso no importaba, por dinero baila el perro como dicen las personas vulgarmente y él no era la excepción, le estaban pagando muchísimos dólares para que lo sacara de la cárcel. En el fondo sabía que salir de la cárcel por medio de un abogado corrupto no era muy justo de su parte, pero de no hacerlo no habría nadie afuera para evitar la maldad.
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