"Hola, que tal? Qué cerca estás..."
Darío dudaba entre contestar o no.
Dejó el móvil a un lado e intentó concentrarse en la película de Netflix.
De reojo miraba la pantalla del móvil, para ver si se encendía de nuevo con alguna notificación nueva de un mensaje de Grindr.
Estaba más nervioso que excitado.
¡Mierda! Para qué me habré descargado la aplicación.
Comenzó a sentirse culpable.
Cogió de nuevo el móvil.
La película seguía reproduciéndose sin prestarle ninguna atención.
La situación le daba mucho morbo porque pensar que su vecino estaba en el piso de abajo totalmente desnudo sobre su cama y él justo encima, le ponía a mil.
Se levantó del sofá.
Detuvo la película.
Se desnudó completamente tirando la ropa al suelo y caminó empalmado hasta su habitación.
Se acostó sobre la cama.
Estaba muy excitado porque Mikel estaba justo debajo suyo y desnudo también cómo él.
El silencio era tal que solo se oía la respiración agitada de Darío.
Deslizó con el dedo hacía abajo la pantalla de Grindr y observó a todos los chicos que se encontraban cerca de él.
El más próximo, quitando a su vecino, estaba a unos setenta metros.
Se contaba que Grindr daba errores de ubicación porque la geolocalización fallaba pero por mucho que así fuera, estaba claro que ese perfil tan próximo al suyo, era de su vecino Mikel.
La pantalla del móvil se encendió de nuevo.
Era una nueva notificación de Grindr:
"?"
Sí, un simple interrogante.
Mikel esperaba que Darío le respondiera.
Tenía que decidirse si quería continuar con ese juego o eliminar la app y acabar de una vez por todas con todo aquello antes de que fuera a peor.
Pensó que al día siguiente se encontrarían los dos en el ascensor y se moriría de la vergüenza.
La polla se le puso dura, a punto de reventar.
Aquella situación le ponía muy cachondo.
Abrió ansioso el Grindr y comenzó a escribir:
Notificación de Grindr de Darío:
"Hola, pues bien, aquí acostado poca cosa, matando el tiempo con el móvil..."
------------silencio-----------
Notificación de Grindr de Mikel:
"Yo también acostado, he bebido y ando algo cachondo...jajaja"
-------------silencio-----------
Notificación de Grindr de Darío:
"Yo también me estoy poniendo cachondo solo de pensar lo cerca que estás..."
------------silencio--------------
Notificación de Grindr de Mikel:
"Si quieres puedo subir a hacerte compañía..."
-----------silencio--------------
Darío comenzó a masturbarse frenéticamente.
Ya estaba fuera de sí, no razonaba.
Notificación de Grindr de Darío:
"Sube"
-------------Silencio-------------
Notificación de Grindr de Mikel:
"Ok voy"
Notificación de Grindr de Darío:
"Abro la puerta para que no tengas que llamar"
Notificación de Grindr de Mikel:
"Ok voy ya"
-----------------------
Darío se levantó de la cama desnudo y completamente empalmado.
Fue hasta el recibidor y abrió la puerta de entrada sigilosamente.
Se oyó cómo alguien cerraba una puerta en el piso de abajo.
La escalera estaba totalmente a oscuras.
Apareció una sombra en la escalera que subía.
Darío reconoció enseguida su silueta: era Mikel.
Darío abrió la puerta sin hacer ruido.
Todo era silencio.
Se ocultó desnudo tras la puerta.
Mikel llegó al rellano de la escalera.
Iba vestido solamente con un bañador corto ajustado donde se le marcaba un bulto en la entrepierna. Arriba no llevaba nada.
Darío le dijo que pasara con la mano.
Mikel entró y Darío cerró la puerta.
Los dos quedaron frente a frente en el recibidor.
Comenzaron a besarse frenéticamente, Darío desnudo y Mikel con la polla que se le salía por fuera del bañador.
Darío le invitó a pasar al dormitorio.
Caminaron por un largo pasillo mientras se besaban apasionadamente.
Iban agarrados de la mano, parecían más una pareja de recién enamorados que dos vecinos que se iban a enrollar por primera vez.
Darío se tumbó bocarriba sobre la cama con la polla tiesa.
Mikel se desvistió y dejó al descubierto su enorme polla.
Darío le ordenó que se tumbara sobre él.
Mikel obedeció y comenzó a frotar su polla con la de Darío.
Los dos gemían de placer.
Darío buscó su boca para besarlo pero Mikel lo esquivó mirando para otro lado.
De nuevo lo volvió a intentar Darío pero Mikel igualmente lo esquivó.
No quería besarle.
Mikel era de esas personas que solo besan cuando tienen sentimientos hacía el otro y este no era el caso, aquí solo era sexo entre los dos.
Darío cogió a Mikel de los hombros y lo tumbó al lado suyo.
A continuación fue él quien se puso encima de Mikel que levantó las dos manos hacía arriba retorciéndose de placer.
Darío comenzó a besar su cuello lentamente, fue bajando con la lengua por todo su cuerpo, empezó a chupar primero un pezón y después el otro.
Fue bajando hasta llegar al vello púbico.
Lo olió.
Era una abundante mata de pelo y en medio sobresalía su enorme polla.
Se la metió en la boca con avaricia y comenzó a devorarla.
La relamía con la lengua acariendole el glande.
Darío gemía, doblándose sobre la cama loco de placer.
Pero Mikel quería ir más allá.
Quería follarse a su vecino de arriba y meterle toda su polla dentro.
Miró hacía las mesitas y observó que Darío había sido precavido: sobre ellas había envoltorios de preservativos y una botella de lubricante.
Alcanzó con la mano el lubricante.
Se echó sobre los dedos.
Darío levantó las piernas en alto.
Mikel comenzó a frotarle el ano suavemente con el lubricante.
Primero un dedo, después otro.
El ano empezó a dilatar.
Mikel abrió el envoltorio del preservativo con la boca, lo sacó y se lo puso en la punta del glande. Fue desplegándolo poco a poco con sumo cuidado para que no se rompiera.
Con los dedos de la otra mano jugaba introduciéndolas en el ano de Darío que gemía continuamente.
Arrimó su polla al ano lubricado de Darío.
Comenzó a frotarla.
Darío lo atrajo fuerte hacía él.
Quería que su vecino lo embistiera.
Mikel empezó a introducir suavemente la polla.
Darío se quejaba de dolor, no sabía si iba a poder meterse esa polla tan grande.
Nunca había tenido ninguna igual dentro de él.
Mikel comenzó a hacer fuerza hacía dentro, ya tenía la mitad introducida.
Darío sudaba del esfuerzo.
Mikel seguía haciendo fuerza hacía dentro.
Ya quedaba menos.
Hasta que finalmente la introdujo completamente.
Ya estaba toda la polla de Mikel dentro de Darío.
Los dos vecinos ahora eran uno.
Mikel comenzó a moverse hacía delante y hacía atrás, primero despacio y después más rápido.
Daba golpes secos y fuertes contra el cuerpo de Darío que parecía que se iba a subir de un momento a otro por la pared.
Los dos cuerpos iban al mismo ritmo, acompasados.
El móvil de Darío parpadeó sobre la mesita de noche.
Darío miró de reojo hacía el móvil.
Era una notificación de wasap.
Entre los vaivenes pudo leer:
"Wasap de Claudio"