Capítulo 4

693 Palabras
Se detuvo en medio de la acera y sacó el móvil. Buscó entre los wasap. Allí estaba el número desconocido. No tenía ninguna notificación nueva de él, después del último wasap recibido. Comprobó que no estaba en línea. Apareció una notificación en la pantalla del móvil: "Llamada entrante Despacho NY" - ¡Mierda qué puta casualidad! Será Leo para preguntar dónde me he metido. Descolgó la llamada mientras miraba alrededor en busca de alguna cafetería donde tomar un café tranquilamente y ver si Claudio tenía o no foto de perfil. Se moría de ganas por saber cómo era aunque se convenciera a sí mismo de qué aquello no estaba bien. El remordimiento y la curiosidad luchaban por ganar la batalla. - Dime Leo ¿Qué sucede? Leo fue directa al grano sin más preámbulos. - Don Juan quiere hablar contigo urgentemente.. Hubo un silencio. - Pues dile que he salido a tomar un café ¿Ahora qué pasa qué si me necesita? Dile de mi parte que se puede ir a la mi-er-da ¿Lo has entendido o te lo repito de nuevo? - No, Darío no hace falta, no se enfade usted conmigo que yo no tengo la culpa... - Perdóname Leo, es que estoy algo alterado por lo que ha sucedido. Tiene razón, no va con usted... En veinte minutos estoy ahí. Gracias. Y colgó la llamada. Atisbó una cafetería próxima a donde estaba él y se dirigió hacía ella. Cruzó el umbral y se sentó en la mesa situada más al fondo, lejos de las miradas indiscretas. Comprobó que no le sonaba ninguna cara pero su obsesión porque nadie le viera tontear con chicos, podía más que todo eso. Era un sinvivir, día tras día. No quería ser descubierto, tenía que guardar las formas. Un abogado de prestigio cómo él, no podía tontear como un adolescente y menos aún con chicos. Sacó el móvil y lo agarró con las dos manos para tapar la pantalla lo máximo posible. Con un dedo se metió en la app de los wasaps y deslizó el dedo hasta localizar el de Claudio. No estaba en línea. Hacía cuarenta y cinco minutos que se había desconectado la última vez. Si tenía foto de perfil. Presionó sobre ella. Y la amplió con los dos dedos. Estaba de pie sobre un mirador, observando el mar. Llevaba una gorra de béisbol y una camiseta de tirantes que dejaba a la vista un cuerpo perfectamente musculado. En la parte de abajo portaba un bañador ajustado por encima de la rodilla de un color que combinaba con la camiseta. - Dios está buenísimo, susurró. Levantó la mirada y miró alrededor. Todo bien. No quería que nadie pudiera sorprenderlo mirando la fotografía. Se moriría de vergüenza y no estaba dispuesto a pasar por eso. Se metió en los datos personales que aparecían junto a la foto para comprobar si podía obtener alguna pista más de él, cómo su nombre y apellido y poder buscarlo en alguna red social y saber más acerca de él. Pero no hubo suerte. Sólo ponía escrito junto a su foto: Claudio M. S. - ¿Martínez Sánchez? No se le ocurría más apellidos con esas siglas. - ¿O también Méndez Sabater? Salió de la aplicación y se fue a sus redes. Comenzó por Face. Cuando escribió Claudio Martínez Sánchez no arrojó ningún resultado. Entonces escribió Claudio Martínez suprimiendo Sánchez pero el resultado también fue negativo. Salió de Face y buscó Insta. Hizo las mismas búsquedas y tampoco hubo suerte. - ¡Mierda! No me creo que no tenga redes. Eso es imposible hoy en día. Dejó el móvil sobre la mesa. Oyó una voz a sus espaldas: - ¡Hombre! ¡Si estás aquí! Pensábamos que no te volveríamos a ver... Era Sophie que le miraba fijamente. - ¿Cuánto tiempo llevaría espiándole? se preguntó avergonzado. Darío bloqueó rápidamente el móvil. - ¿Algún ligue a la vista? preguntó ella con voz maliciosa. En ese momento apareció una notificación de wasap en la pantalla del móvil. Era Claudio: “Como me gustaría volver a besar tus labios” Dario cubrió la pantalla con la mano.
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