A lo lejos leyó el rótulo con letras fluorescentes encendidas: Karaoke La Gramola. Miró hacía la puerta de entrada y apenas había cola para entrar. Para ser viernes no era normal que hubiera tan poco gente. Sobre las paredes habían pegados grandes posters del homenaje que iba a tener lugar esa noche al gran Michael Jackson. Había dejado el Porsche en un parking público cercano. Un viernes noche era imposible encontrar aparcamiento libre en pleno centro de la ciudad. Fue hasta la taquilla y sacó la entrada. Recordó que Claudio le había dicho que estaría esa noche trabajando en la tercera planta. No conocía aquella planta ni siquiera recordaba si allí había escenario. El escenario principal estaba en la planta baja y por lo que tenía entendido, el resto de plantas estaban dedicadas a

