Darío no sabía cómo decirlo y fue directo al grano. Carraspeó antes de hablar: - El asunto del chico que encontraste muerto en su cama... ha entrado a mi despacho de abogados. Parece ser que unos familiares han hecho el encargo para que se investigue a fondo el asunto. Tengo entendido que han sido sus hermanos que quieren saber qué sucedió aquella noche... lo siento, tenía que decírtelo. Ellos no creen que falleciera por causas naturales y quieren esclarecer los hechos. Claudio lo miró atónito. Nunca hubiera esperado esto y menos aún que con todos los bufetes que había en la ciudad, entrara ese asunto en el de Darío. - ¿Estás hablando en serio? Darío asintió mirándole fijamente a los ojos que transmitían angustia. - Yo no le maté Darío... - No he dudado en ningún momento de ti Cl

