El mensaje por Grindr de Miguel no tardó en llegar:
"Ok subo desnudo quiero morbo...tardo dos minutos ve abriendo la puerta estoy muy cerdo"
Darío pensó que no sería capaz de subir desnudo, era una locura, podía verle algún vecino pero parecía que a Miguel le era indiferente. Darío no hubiera se hubiera atrevido jamás.
Fue hasta la puerta de entrada.
Abrió la puerta sigilosamente.
Miró para el rellano de la escalera y estaba completamente a oscuras.
El silencio era sepulcral.
Oyó a alguien abrir una puerta en la planta de abajo. Era él. No escuchó cerrar la puerta.
Distinguió una sombra subir por la escalera.
Cuando llegó Miguel arriba, Darío comprobó que efectivamente había cumplido su palabra: iba íntegramente desnudo y empalmado.
A Darío le dio mucho morbo verle así. Se apartó para que pasara y cerró la puerta.
Miguel lo atrajo hacía si y lo sujetó de los hombros obligándolo a arrodillarse.
Darío le pidió que le siguiera hasta la habitación susurrándole al oído que allí estarían más cómodos que haciéndolo de pie pero Miguel lo ignoró y lee hizo un gesto con la mano que prefería quedarse allí mismo. Parecía que eso le excitaba mucho.
De nuevo le ordenó que se arrodillara y comenzara a chupársela.
Darío obedeció y se tragó su polla toda entera hasta el final.
Miguel comenzó a gemir muy fuerte y a moverse con fuerza hacía delante y hacía atrás dentro de la boca de Darío que comenzaba a atragantarse. Le faltaba la respiración, hizo varias arcadas. Miguel gritaba cada vez más fuerte y Darío empezó a hacerle señales de que bajara la voz y entonces Miguel lejos de hacerle caso, abrió la puerta dejándola abierta completamente. Darío empujó con la mano para cerrarla pero Miguel se lo impedía con fuerza.
Fue cuando Darío lo comprendió todo: a Miguel lo que le daba morbo era hacerlo en público, que le viesen desnudo, que le oyeran gemir... eso le ponía muy cachondo.
Darío comenzó a chupársela con más fuerza, quería que se corriera lo más rápido posible para terminar con esa situación, no quería que los vecinos les pillaran o tendrían un grave problema hasta tal punto que les echarían de la comunidad.
Miguel se corrió en la boca de Darío salpicándole el semen por toda la cara.
Siguió sacudiéndose las últimas gotas de su polla sobre su cara que la tenía completamente blanca.
Darío se limpió los ojos con las manos y se levantó del suelo.
Miguel esperó a que se le bajara la erección.
- ¿Tienes un bañador para prestarme? le preguntó fríamente.
Darío asintió y fue hasta la habitación.
Abrió el armario y cogió un bañador.
Miró el móvil sobre la mesita. Había una notificación de wasap. Era de Sophie.
Hizo un gesto de desprecio y fue hasta el recibidor a llevarle el bañador a Miguel.
- Muchas gracias, mañana te lo devuelvo.
Bajó la cabeza avergonzado.
Parecía que la erección lo transformaba en otra persona distinta, le daba la valentía que en su día a día no lograba tener.
No añadió nada más porque desde que estaban quedando por Grindr ya no había ninguna relación de vecindad entre ellos, solo sexo.
Los dos eran conscientes que tampoco pasaría nada más entre ellos porque el sexo, que se suponía que era lo que sucedía al final entre dos personas que acababan de conocerse, lo habían antepuesto en primer lugar y ya no había nada que descubrir entre ellos dos.
La magia inicial se había esfumado pero era un acuerdo mutuo entre los dos, de esta manera cada uno tendría su propia independencia.
Y desapareció bajando rápidamente la escalera.
Darío cerró la puerta con un mal sabor de boca, no le gustaba tener tan cerca a un rollete, no sabía porque extraña razón aquello no iba a salir bien entre los dos.
- ¿Y si uno se enamora y el otro no? ¿Y encima viviendo tan cerca?, se preguntaba preocupado.
Fue hasta la habitación a coger el móvil de mala gana.
Si algo no le apetecía un domingo por la noche era recibir un wasap de su compañera de trabajo Sophie. Sabía que si ella le escribía era porque algo llevaba entre manos porque ella no tenía ningún interés hacía él.
Abrió el wasap.
La tenía agregada en la agenda de contactos cómo Sophie víbora.
"Hola Darío ¿Qué tal estás? ¿Recuperado? Me ha dicho un amigo que anoche te vio en la Discoteca Piscis, espero que te lo pasaras muy bien... por cierto ¿vienes mañana a trabajar? Tenemos que ponernos al día..."
Darío lanzó el móvil a la cama furioso.
- ¡Será cerda! ¿Pero quién me vio? ¿Quién se lo ha contado? Ya tiene un motivo para chantajearme. Eso es que quiere algo a cambio...La conozco muy bien.
Se fue hacía el salón pensando en toda la gente que se había encontrado por la discoteca.
No recordó a nadie conocido y tampoco su círculo más íntimo sabía que iba a discotecas gay.
Alguien le pasó desapercibido entre tanta gente.
Entonces cayó.
- La Drag Queen que me saludó en los baños de la discoteca y se puso a orinar al lado mío ¿Pero quien era? Recuerda que le preguntó por su nombre pero ella le contestó descaradamente: "Te conozco más de lo que tú crees pero ya te enterarás a su debido tiempo". No pudo reconocerla porque iba muy maquillada y totalmente transformada.
Se reclinó sobre el sofá y comenzó a pensar de mala gana en el despacho, al día siguiente se tenía que incorporar. Por mucho que quisiera detener el tiempo un domingo por la noche, el lunes llegaría si o si.
Decidió enviarle un wasap a Claudio.
Quería juguetear un poco y saber que estaría haciendo en ese momento.
Le había contado que comenzaría a trabajar en el karaoke al fin de semana próximo.
Tendría que visitarle y tomarse una copa con él.
"Hola Claudio ¿Qué tal estás? Yo aquí tumbado en el sofá aburrido pero hay que madrugar que mañana es lunes... un rollazo pero es lo que hay".
Claudio no estaba en línea desde hacía más de dos horas.
Le pareció extraño y aún más un domingo por la noche que ya no trabajaba.
Dejó el móvil sobre el sofá pensativo.
Hubiera ido con él a cenar después de la terraza pero se negó en rotundo. Darío pensó que algún plan tendría...
El móvil parpadeó.
Era Claudio:
"Tengo un problema: he quedado con un chico y me lo he encontrado muerto sobre la cama. Estoy muy preocupado. He salido corriendo"