Capítulo 12. — Megan Nowak — —¿Pasa algo? —le digo muy nerviosa. —Mengano, cariño… —dice Luis entrando a la oficina. —Hola, Marc, disculpen, cariño, te traje el almuerzo. —Me dice entregándome la pizza. —¿No has comido? —me dice Marc mirándome fijamente. —No, hasta hace un momento terminé de trabajar, gracias, Luis. —De nada, cariño. Me siento y él lo hace. —No puedes esperar, no te sobrepases las horas de la comida, recuerda que tu hemoglobina es mala, no quiero que te enfermes, ¿de acuerdo? —Al escucharlo hablar así, mi alma me vuelve al cuerpo; estoy consciente de que ese imbécil no le dijo nada. —No te preocupes, mi amor, lo hago. ¿Qué querías decirme? —Tengo una gran imaginación en dos semanas, necesito tu apoyo, mi amor, por ello vine a verte. Sé que tu trabajo es i

