—Perdón, mi amor, es que me dio mucha risa —dije acercándome a él y dándole un corto beso en los labios. Después saludó a Sky con un abrazo. Cenamos los tres. Sky y Ramsés hablaban todo el tiempo y yo solo escuchaba y asentía. Tenerlos a los dos me hacía feliz, no podía negarlo. —¿Está todo bien, Bree? Estás muy callada —me preguntó Sky preocupada. Yo asentí y Ramsés habló. —Bree no es de hablar mientras comemos, era una regla que tenía en el orfanato que ella no quiere dejar atrás —le respondió negando y yo me encogí de hombros. —Puedes hablar, Bree, a mí no me molesta y a tu esposo veo que tampoco —dijo ella tomando mi mano. —Lo sé, a veces lo logro, pero no es todo el tiempo. Prefiero escuchar —respondí sonriente. Después de cenar nos quedamos charlando y bebiendo un par de co

