Él siguió cada uno de mis pasos y no sabía por qué carajos lo estaba haciendo, si él sabía que, cuando yo estaba así, significaba peligro. Le cerré la puerta de mi habitación en la cara. ¿Acaso no entendía que no quería verlo? —Bree, mi vida, no entiendo nada. ¿Qué paso? —preguntó a través de la puerta —. Por favor, hablemos —dijo al no recibir respuesta de mi parte. —¡Déjame sola! En serio déjame sola —dije muy alto, pero no llegando a gritar. —Es que no entiendo, explícame, para al menos saber por qué estás enojada conmigo. —¡Que no! ¡Que te vayas! —le grité enojada. —No me voy a ir, me voy a quedar aquí hasta que me digas. Te juro que me he portado bien —dijo suspirando. Después de hacer un desastre en mi habitación, me encerré en el baño para no escucharlo. Sabía que en cual

