Quería hablar de esto con él. Quería que se sintiera apoyado. Pero no lo iba a hacer y yo estaba necesitando tanto hablar con alguien. Sky no era una opción, con lo imprudente que era. De seguro se le escaparía algo en cualquier momento. Me lo guardé y sufrí en silencio. Cosa que provocó que yo durmiera poco y no parara de pensar en todo. Eso me puso peor. Cada tanto me encerraba en el baño a llorar. —¿Está todo bien? Has ido al baño un millón de veces —dijo Ramsés somnoliento. —Sí, mi vida, no te preocupes. Creo que fue toda el agua que me tomé en la cena. —Al paso que vas, estarás desvelada —asentí y me quedé en silencio unos minutos. —¿Estás dormido? —pregunté después de un rato. Negó y abrió los ojos. —Es un poco difícil dormir, cuando alguien no deja de mirarte —respondió son

