—Estoy un poco preocupado por ti, creo que deberíamos ir al doctor —dijo mirándome fijamente. —No vamos a ir al doctor, porque esté llorando mucho, Ramsés. —Creo que eso le puede afectar al bebé. Yo definitivamente no había pensado en eso, pero recordaba que el doctor me había dicho que era normal que una mujer llorara, así que, se lo conté y se tranquilizó un poco. —¿Quieres que te acompañe mañana a Green? —preguntó mientras estábamos por dormir —. Así entre los dos podemos agilizar todo para que vuelvas a Knigth. Estoy ansioso, porque vuelvas —asentí sonriente. —Yo también estoy ansiosa por volver. —¿Hablaste con Anne? —negué. —Me olvidé. —Bree, ella tiene que organizarse también. —Lo sé, pero se me pasó. —¿Comiste con ella? —Sí, mi vida. —¿Entonces de qué hablaron?

