¡j***r! Que la venganza nunca había sido lo mío, pero esto era el paraíso. Quise reírme en la cara del idiota de Green. Miré a Ramsés y suponía que teníamos la misma media sonrisa. Anne se despidió de mí con un beso en la mejilla y salió sonriente después de haber desterrado del trono a su hermano. —La señorita Green tiene razón —dijo un hombre estirándome la mano —. Un placer, soy Izan Carter —yo le devolví el saludo y él besó mi mano —. Para mí es un honor tener a una hermosa presidenta en esta empresa —miré a Ramsés y frunció el ceño. Después de soltar mi mano, miró a Ramsés y se presentó, él le tendió la mano y, cuando dijo su nombre el hombre quedó con la boca ligeramente abierta. —Para mí es un honor conocerlo al fin, señor. He escuchado maravillas de usted. ¿Va a estar al mand

