Estaba llevando una supuesta operación sin informar a mi superior, en el que había implicado agentes de campo en un país extranjero, y además en uno de los considerados calientes, y delicados, debido a que las relaciones de amistad con Israel iban y venían, dependiendo del presidente que dirigiese a nuestro país. Si alguien se hubiese enterado, no sé lo que me hubiese podido pasar, un consejo de guerra cuanto poco, perder mi puesto de trabajo, mi jubilación e incluso mi libertad al ser enviado recluido a una de esas cárceles especiales destinadas para los traidores de la patria, pero para mí, todo aquel riesgo era asumido gustosamente por ver cómo ella se transformaba las semanas siguientes a recibir noticias de su comunidad. Es como cuando uno recibe por navidad la foto de sus hijos o d

