Y yo después de agradecer su amabilidad empezaba a deambular en ese sentido, sin saber ni dónde estaba ni a dónde me dirigía. Menos mal que siempre, de una forma u otra, algún m*****o de la comunidad acaba cruzándose conmigo, y viendo mi desesperación me lleva a casa. Y cuando me preguntan que por qué no he esperado en la consulta hasta que la persona de la comunidad que me ha llevado, me acompañe de vuelta, no sé qué responder, ni siquiera recuerdo cómo llegué, ni si iba acompañado o no. Pensar en lo que fui, en tantos países por donde me moví libremente, sin tener que dar cuentas a nadie, y ahora, a cada paso parece que tengo que pedir permiso, como si fuera un niño chico. Aquello en ocasiones me parecía peor que cuando estuve por meses atrapado en una cárcel de Rumanía, ya que no de
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


