Capítulo 9

806 Palabras
Nos dirigimos al dormitorio. Unas vez todos juntos allí y luego de las presentaciones comenzamos a contarles lo ocurrido cuatro meses atrás, como era de esperarse comenzaron las preguntas. —Ustedes, ¿Estuvieron buscando a mi padre cuatro meses? — pregunto Joseff, a lo que asentimos —¿Por qué? —Por que, una muy insistente, romántica y maravillosa amiga —dijo Albert mirándome con ternura —nos motivo a hacerlo. Ella creía que Cristian y Kimi eran reales y nos contagio el interés por querer saber que pasó —sus palabras me hicieron sonrojar. Por acto reflejo desvié la mirada tomándome con William quien se veía muy tenso, aventuraría a decir que estaba enojado.   — ¿Qué es lo que buscan exactamente? — — Saber de tus padres, saber que pasó luego de que pusiera todo bajo la baldosa. — ¿Qué ganarías ustedes con eso?—interrogo William una vez más. — Solo saber el resto de la historia, aparte de pedir su permiso para usarla en una de nuestras clases. — Bueno, podemos hablarlo con nuestros padres — afirmó Joseff— y ellos pueden contactarse con ustedes si así lo desean. Sinceramente no creo que hubiera algún tipo de problema. — Tengo una pregunta —Nos hiso saber Call levantando la mano  como si estuviéramos en clase —¿Qué edad tienen? — Diecinueve —respondió Joseff — Veintiuno —segundo su hermano —pero, no eres mi tipo —sonrio — Ni tu el mío —dijo aciendo ademanes divertidos —asi que ni te emociones, además ya estoy reservado, ¿Verdad Vicky? —me tense y lo observé — Son pareja —afirmo uno se los hermanos, negué dándole una mirada de muerte a Call — Es una broma —anuncio alzando las manos a modo de rendición —solo somos amigos, por el momento. No tiene remedio. La noche transcurría en total tranquilidad y armonía. Todos conversaban y reían y yo… yo me encontraba recargada en una de las paredes observando la escena. Tantos meses de búsqueda a punto de rendirnos, se sentía maravillosa la oportunidad de conocer a los protagonistas de tan inusual historia. Significa tanto, aunque no encuentro la razón quizá sea la necesidad de ver por mí misma que se puede querer por encima de todo hasta por encima de uno mismo y sin límite de tiempo. Puede que nmimotivacion para llegar al final sigas siendo tu, querer saber i su historia y la nuestra fue igual, si el la quiso como yo te quiero a ti.  Ha pasado tanto tiempo, mas del que puedo recordar, aun puedo escuchar como reias en los dias dificiles me parece percibir el caor de tus brazos, esa sensacion de seguidad que me brindabas aunque no logro recordar de que me proteguias. Aquellas lagunas mentales todavia me agobian cada que un dato nuevo aparece llega algo quese lo lleva, como si mi mente guardara una especie de secreto a mi misma, algo que no debo saber. Comosi algo horrible hubiera pasdo, pero no se que. Cuando me siento asi suelo cerrar los ojos par que pueda llevarme a ese lugar donde solias abrazarme para cmar mis ancias, aliviando todo razro de dolor. Suspiré sonriendo como tonta una vez más .   Estaba absorta en mi delirante explicación hasta que alguien hablo.   —Hola —Hola William — Solo Will —no se que tenían estás personas con los diminutivos pero ya me había acoplado A ellos —Despues de todo somos amigos ahora y pasaremos mucho tiempo juntos —me regalo una sonrisa ladeada. — Claro —asenti —necesito hacerte una pregunta personal — No, no tengo novia si eso quieres saber —eleve una ceja. Comenzó a reír —es broma, adelante has tu pregunta — ¿Qué edad tier tu padre?, Según mis cuentas e internet tiene 35 y tú madre 34 —me escucha muy atentamente —la verdad tu edad y la de tu hermano no me cuadran —sonrio —solo la de tu hermana pequeña que tiene cinco. — Si que has hecho la tarea de investigación — agregó con finjida seriedad —eso se llama acoso. — Es más complejo que eso, creeme. — Bueno, cuando llegamos a la vida de nuestros padres y ellos a la nuestra Joseff tenía 9 y yo 11, eso es lo único que voy a decirte hasta hablar con mi padre —lo entendía — Ahora —se aclaro la garganta —brindemos, di un motivo— pensé y alce mi lata de cerveza — Por Cristian Keller y Kimberly —sonrio elevando su lata y la chocamos — ¡Felicidades! —agrego — por tener la mano tan pesada, aún me duele la mejilla — — ¡Lo siento! —morí de vergüenza y el solo sonrío                            
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR