—¿Qué haces aquí? —cuestione agradeciendo que
mi repentino miedo no se notará mucho —¿Cómo entraste?
— ¡Hola a ti también mi amor! — una sonrisa torcida se dibujaba en su rostro —¿Vas a decir que mi presencia te desagrada? — acercaba a paso lento, di unos pasos hacia atrás chocando con la pared haciendo posible que se parará frente a mi
— Quiero que te vayas de aquí —levanto su mano y coloco un mechón de mi cabello detrás de la oreja. Acción que hace unos meses me hubiera dado calosfríos hoy me daban miedo.
— ¿Por qué tan asustada? —se acera un poco más quedando a escasos centímetros de mi rostro —No voy a dañarte, aunque tú si me heriste a mí —puso sus manos en mi cintura pegando su cuerpo al mío, por instinto me removí tratando de que me soltara.
— ¡NO ME TOQUES…! — Exclame asustada y él sonreía con malicia —… ¡ME DAS ASCO!
— ¿Te doy asco Vicky? —cuestionó tomándome del rostro para que lo mirara, enterrando sus dedos en mi barbilla —yo ahora detono tu asco, pero tu novio falso no, ¿verdad? —intensifico su agarre haciéndome gemir de dolor
Ni siquiera me detuve a pensar en como lo sabía, después de todo no le importaba. Cualquier aspecto de mi vida en este momento solo er de mi incumbencia, solo me concentré en intentar que me soltara.
—QUEDATE QUIETA —comenzó besarme y yo a escupirlo, no le importo —¿Cómo te tocaba él anoche? —metió su mano debajo de la parte superior el pijama haciéndola subir y bajar de manera, brusca —volverá a amarme Vick
— No por favor — traté de defenderme, lo golpeaba y no lograba moverlo entonces lo mordí. Comenzó a golpearme contra la pared y una vez que lo solté me abofeteo, mi oído pareció estallar. Caí al suelo y se subió sobre mí.
Comencé a luchar para que no quitara mi ropa, y me propino otro golpe, uno más firme y doloroso saboreaba la sangre en mi boca, lo siguiente fue el frío piso recorriendo mi espina dorsal luego de que consiguiera apartar la parte superior de mi pijama intente cubrirme con las manos.
— Alex, por favor — supliqué —no.
— No quería que fuera así, no quería hacerte daño —observo el hilo de sangre que resbalaba por mi comisura —no sabes cuanto te extrañe, cuantas veces desee tenerte así —se perdió en el hueco de mi cuello, mientras temblaba a causa del llanto.
— Ayuda…, ¡AYUDA! — grité
— SEGURAMENTE NO PEDISTE AYUDA CON ELLIOT, ¿VERDAD? —¿Cómo? Me pregunté tomo mi cabeza y luego la hizo rebotar contra el suelo—
— Alex, por favor —estaba mareada
— ¿sabes que murió por ti? —sabía que no er verdad, pero me invadió un sentimiento extraño —si no lo hubieras dejado solo estaría vivo —deje de luchar.
Si aquella noche no lo hubiera dejado ir, él no lo hubiera hecho estaría aquí la historia seria diferente hubiera conocido a Alex como uno más de sus familiares. Su asquerosa boca me recorría, su mano intentaba colarse en mi entrepierna aquellas cosas que alguna vez me provocaron deseo hoy me daban asco una vez más intente zafarme, volvió a golpearme. Los zollosos de miedo invadieron la habitación para luego dar paso a un terrible estallido, golpes uno tras otro por alguna razón, él no lo advirtió.
—¡AYUDA, POR FAVOR! — grité con todas mis fuerzas —¡AYUDA…— no llego a repetir la frase cuando alguien me lo quita de encima.
Luego todo fueron gritos, insultos, cosas rompiéndose voces conocidas entre ellas la de Call, intente incorporarme abransandome a mi misma y algo fino me cubrió.
—¡Victoria, cielo! — alguien intentaba levantarme, de repente el caos aumento su volumen, busque con la mirada encontrándome con Hannah en cuquillos delante de mí intentando —reacciona.
Al levantar la vista pude ver como James y Albert llegaban a la escena, la mirada de furia que cargaba mi reciente hermano jamás la olvidaré me contemplaba con sus ojos casi rojos y llenos de lágrimas. No demoro mucho en estallar.
—¡HIJO DE PUTA! —gritaba descontrolado —TOCASTE A MI HERMANA EN CONTRA DE SU VOLUNTAD —cada golpe que descargaba en el cuerpo de Alex parecía retumbar —TE LO ADVERTÍ LA PRIMERA VEZ QUE LA RESPETARAS —seguía golpeándolo —¡VOY A MATARTE!
Un atónito Al lo tomo por detrás para enroscar los brazos alrededor de su cuerpo, James se retorcía.
—Se lo merece —afirmo luego de levantarse —por ser una cualquiera que no vale nada —en ese momento Call se le fue encima, una batalla campal.
A lo lejos se ponían sirenas, estaba aturdida, asustada muy ida. Pude oírlo «tiene razón», afirme. Me levante bajo la atenta mirada de Hanna, camine hasta el baño y cerré la puerta. Localice las tijeras en el botiquín y las tome, aquel sentimiento que experimente la primera vez me atravesó junto a la misma pregunta.
—¿Vale la pena?—pude oir como Albert gritaba del otro lado de la puerta no le di importancia, comencé a cortar.
Luego de unos segundos un nuevo estallido me aturdió la puerta se abrió Albert e lanzo al suelo sobre mí y forcejeamos. No quería que me hiciera daño había una cantidad enorme de sangre en sus manos, pero no sentía suficiente dolor.
—Él tiene razón —babusee entre lágrimas mientras sus brazos me envolvían —no valgo nada.
—Vales mucho mi amor —sus palabras me desconcertaron, pero más sorpresivo fue darme cuenta que la sangre no era toda mía. De repente llego el repentino mareo todo lo que vi fue oscuridad y a lo lejos un grito de James.