Capítulo 20

1113 Palabras
—Aquel día, llegaste a casa muy desorientada y llorando, pero no de manera histérica. Elliot me pidió antisépticos para curar tus piernas. Aunque lo más impresionante fue ver las heridas de tus pies comenzó a relatar, al mismo tiempo que su mirada se perdía en el blanco de las paredes. A medida que el relato avanzaba, mi cabeza comenzó a trabajar y un horrible recuerdo surgió. Mi yo de 13 años, sostenía una tijera contra el cuello de aquel putrefacto ser. — Ahora, ¿Te doy miedo? —sus asquerosos ojos se llenaban de lágrimas a medida que prestaba el filoso objeto contra su garganta. No podría describir la explosión de adrenalina, el placer que sentía al no ser yo la vulnerable, aunque fuera por un breve instante me sentí poderosa. Los papeles se habían invertido, hora el era mi victima. Deseaba verlo suplicar que pare, llorar de miedo y sangrar, pero el doble que yo, para cualquiera seria suficiente, pero, ¿podría causarle el mismo grado de dolor que me ha causado todo este tiempo?, posiblemente no. Debía levantar la cabeza hacia arriba para divisarlo, me sacaba una cabeza de ventaja, aun con mi baja estatura, esta vez yo decidía. Recorrí su rostro con la mirada, una lagrima abandonó sus ojos deslizándose por su mejilla, deteniendo su camino en su asquerosa boca, pude notar que su labio inferior comenzaba a temblar lo cual significaba solo una cosa, él sucumbía ante el miedo, por inercia mis ojos viajaron a su cuello, ahí estaba aquel pequeño y palpitante hueco donde el pulso nacía un pensamiento retorcido cruzo por mi mente, un pequeño corte, solo me encontraba a un pequeño corte de que todo acabara. — Sera rápido —susurre aplicando más presión, soltó un pequeño gemido y no pude evitar sonreír. Tenia sed, mucha sed de venganza «por favor», suplico arruinándolo todo. — ¿Dónde estuvo tu compasión para conmigo? —lloro como el cobarde que era— ¿Por qué debería parar? Estaba a punto de obtener una respuesta cuando la puerta se abrió de golpe. — ¡VICTORIA, NO! —grito mi padre, para luego ordenar que lo soltara, no accedería a su orden que otra oportunidad tendría de poder volver a dormir en paz si no lo mataba. Entonces usos el viejo y sucio truco e siempre. — Piensa en tu madre —todo mi coraje y poder se esfumaron aquella treta que le había sido eficaz durante mucho tiempo. ”Mama lo adora“, ”El abuelo lo quiere como a un hijo”, ”Mama esta enfermo”, ”El abuelo es un hombre grande y se puede morir si lo sabe”solt Automáticamente y muy a mi pesar lo solté quitándole las tijeras e la yugular. — La próxima vez —dije apuntándole con las hojas metálicas —nadie te salvará, no vuelvas a entrar a esta habitación —mis ojos siempre oscuros al menos desde los cinco años, ardían. En aquel momento estaba decidida que ya nadie me controlara, ya nadie jugaría con mi cabeza, ya no quería tener miedo a la hora de irme a la cama. Mi padre estaba debido a no permitirlo, sin previo aviso me abofeteo, solté las tijeras y puse las manos sobre mi boca la cuál sangraba. La impotencia me invadía. Lo escupí. Me tomo violentamente por el mentón pegándome contra el armario, elevando mi cuerpo ligeramente obligándome a pararme de puntas sobre el suelo. — Soy tu padre, me vas a respetar —rei mostrándole mi rosa dentadura a causa de la Sangre — Eres mi hija, nadie puede hacer nada, si quiero puedo darte una paliza dejándote en silla de ruedas que nadie hará nada —apretó un poco más mi mentón, este hizo un ligero crujido, acercó su rostro al mío para decir —puedo matarte si quiero, y nadie puede decirme nada. En los tiempos que corrían, en ese entones los abusos de todo tipo no existían en aquel pueblo, lo que pasaba en casa, debía quedarse en casa. Yo no seguiría aceptándolo. Con un esfuerzo sobre humano respondí «No si yo te mato primero», lo enfado tanto mi respuesta que con su otra mano libre apretó mi brazo, elevándome un poco más para luego dejarme caer. El dolor que sentí al caer con todo el peso de mi cuerpo sobre mi cóccix es inexplicable, pero más doloroso fue el ardor que causaban las hojas de las tijeras, encajadas en mi pierna, ya que caí sobre ellas. Cuando mi padre se dio cuenta intento quitarla, recibiendo una negativa. — No me toques —lo empujé, quitando sin esfuerzo las filosas hojas yo misma. En ese momento se escuchó un pequeño escándalo en la cocina, mama había llegado, seguramente con Max. — Le diré a tu mamá que te duele el estómago y te dormiste —se apresuró a inventar. Giro para salir cuando respondí. — Si vuelves a permitir que él —dije refiriéndome a putrefacto pedazo de basura su lado —vuelva a pisar esta habitación, no te confíes al dormir —pude ver como u rostro palideció, entonces agregue — puede que no vuelvas a despertar. Lejos de arrepentirme, me sentí fuerte y confundida. Para cuando los dos se fueron abrí la ventana y Salí hacia su casa, necesitaba ver a Elliot. La única persona de la cual toleraba abrazos, aunque nuestra amistad llevara muy poco. Para cuando Marie termino de relatar, me di cuenta de que sabía más de lo que yo suponía. —¿Cómo sabes exactamente que paso?—se encogió de hombros ,—solo el sabía todo esto—por un momento me sentí decepcionada — De cierta forma, el me lo contó todo—mi corazón acelero su ritmo—luego de partir de este mundo. — Espera, ¿Qué? —se había vuelto loca— tía, eso es imposible — No fue el en persona— explico— Eliott dejo muchos diarios, escribió desde que se mudó a Hope, hasta aquel último día. Desconocía esa parte de su vcabeza. —¿Puedes prestármelos? —me apresuré a preguntar. Ella negó con la cabeza. — No puedo prestártelos, porque son tuyos. Cuando vacíe su habitación los encuentre varias cajas de muffins con tu nombre, los diarios estaban dentro —un puchero se dibujó en mi rostro de manera automática — Las cajas de muffins —balbucee con vos temblorosa— ella se acercó y apretó mis manos — Siento mucho no entregarlos antes, yo solo me aferré a ellos porque eran suyos. La entendía. Por más egoísta que suene, yo hubiera hecho lo mismo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR