Capítulo 39: Quemen a la bruja.

3558 Palabras

Un grupo de cajas apiladas a un lado de los estantes repletos de libros, se volcó y Madame Bondú se enderezó y ladeó la cabeza con extrañes. Pues se encontraba abajo barriendo un poco con una escoba y retirando el polvo del local con un pañuelo seco, cuando sintió una extraña vibra recorrerle el cuerpo. De pronto, las tazas de cerámicas en los estantes comenzaron a vibrar, y más de una se cayó al suelo y se quebró en mil pedazos. Uno de los platos que Bondú usaba como adorno en la pared también se desparramó, y el viejo reloj que la elegante anciana tenía en su mostrador dejó de moverse y el tic-tac ya no se escuchó en medio de los sonidos de la tormenta. Entonces la mujer miró hacia la puerta con ojos atentos, y murmuró cuando lo sintió en todo su cuerpo como sí fuese un escalofrío: - M

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