El camino a mi casa no fue tan largo como antes me lo parecía, tal vez se lo pueda atribuir a que estoy algo contenta. Al llegar a casa de Coleman he recibido mi segundo pago y he ido al super sin tener que contar las monedas. Me estacione frente a la casa como todos los días, aunque hoy algo en mi puerta que no espere. En cuanto bajé del auto y cerré la puerta se puso de pie con una sonrisa, además de maleta en mano. — ¿Mamá? ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas con una amiga — di de nuevo su ingeniosa excusa para desaparecer. — He vuelto, no he podido dormir pensado en lo sola que te deje — dijo en cuanto pase a su lado con las bolsas en mano. — Ya, ¿pretendes que te crea esos cuentos? Nunca te preocupaste cuando era pequeña. Abrí la puerta sin invitarla a pasar, pero de igual manera

