La alarma suena cinco minutos después de que abrí los ojos. He estado tirada en mi cama intentando no pensar en que se me congela el culo aquí. Un golpe se escucha afuera y me pongo la almohada en la cara en parte para ignorar el ruido y di tengo suerte ahogarme antes de que empiece mi día. El sonido de algo de cristal quebrándose contra el suelo es el impulso para levantarme. Abrí la puerta y corrí veloz hasta la sala donde mi madre está agachada recogiendo los pedazos de algo. — Buenos días, cariño no quería despertarte - el pelo castaño le cae en la cara y se lo aparta con cuidado. Cuando era niña deseaba con ansias ver regresar a mi mamá de trabajo porque jugaba conmigo a las escondidas hasta que un día entendí que mientras me escondía ella se ponía hasta el culo con coca y demás. N

