Abrí las puertas de su habitación haciendo que diera un brinco del susto. — Ya estoy aquí, Coleman — anuncie entrando y arrojando mi bolsa al suelo. Me invitó a sentarme y deje caer mi trasero en el sillón mientras esté daba vueltas como un perro nervioso. — Ayer tuve que asistir a una reunión con mi padre y al salir me dispuse a ir al baño, al llegar hice mis necesidades, pero en cuanto quise salir dos jovencitas se pararon frente a la puerta. Estaba a punto de pedirles que se retirarán, pero comenzaron a charlar sobre una situación... — me mira como esperando a que yo termine la historia Muevo la cabeza hacia adelante y hago un movimiento, pero no parpadea — ¿Qué quieres que haga? ¿Se supone que debo decir algo? Se gira molesto pellizcando el puente de su nariz —¡Debes de saber de q

