Domingo por la mañana: Voy de camino a la cafetería donde conocí ayer a Lassie, no sé si todo lo que dijo era verdad, pero lo voy a averiguar en cuanto cruce esta puerta. Entre con dificultad pues la estúpida puerta se atoro. — Hola, forastera — está sentada al lado de la entrada con los brazos cruzados detrás de la cabeza y sus sucias botas de leñador en la mesa — puedo decir que eres curiosa. — Puedes decir lo que sea menos que la curiosidad me mató. Además, quería tomar un café sin tener que escuchar a mi madre dar lata. Frunce el ceño y se baja para acomodarse mejor como una persona normal. Lleva un gorro de lana que dice "BOSS" en letras grandes, casi logra aplacar su esponjoso cabello — Pensé que vivías sola, forastera — admite. — ¿Acaso doy la pinta de alguien que no soporta e

