Al comprobar que las respuestas que ambos le daban se correspondían con la programación que les había sido inducida en esta última sesión, Stephen se relajó y puso en marcha la última fase de su plan, que consistía, ni más ni menos, que en asumir el control de las que ahora eran sus propiedades y empezar su instrucción para convertir a ambos en sus más sumisos y entregados esclavos, así que, con absoluta naturalidad, se dirigió a los dos y empezó lo que él llamaba el proceso de “doma”: - Bien, veo que la terapia ha sido efectiva, así que ahora sois conscientes de que estáis sometidos a mi voluntad y haréis cuanto yo os ordene. Hoy empieza vuestra nueva vida a mi servicio porque, en adelante, vuestro único objetivo es obedecerme y servirme. - Mi primera orden es que, a partir de ahora, en

