ZAYN Hoy necesitaba destruir algo. Pegarle hasta que mis nudillos sangraran. Hasta que el ruido del cuero rebotando en el saco fuera más fuerte que la puta voz de Tucker en mi cabeza. Más fuerte que el recuerdo del rostro de Amaya alejándose. Ethan me siguió sin preguntar. Sabía que necesitaba esto. El gimnasio estaba casi vacío. Solo el zumbido de los ventiladores y el olor agrio de sudor viejo nos recibieron. Me vendé los puños con rabia. Ethan puso música desde su celular. Rage Against the Machine. Buena elección. Perfecta para soltar demonios. —¿Te vas a enamorar del saco o vas a romperle la cara? —me dijo con una media sonrisa. No contesté. Solo empecé a golpear. Uno. Dos. Uno-dos. Codo al frente. Giro. Golpe. —Mierda, estás cabrón —murmuró Ethan mientras empezaba a golpear su

