AMAYA Mi lunes no empezó precisamente con calma. Entre el estrés del laboratorio y los errores acumulados del fin de semana, estaba al borde de tirar todo por la ventana. Nico y yo discutimos, otra vez. Habíamos cometido un error con las mediciones del último experimento y eso significaba repetir la prueba el fin de semana. ¡El fin de semana! Justo cuando tenía pensado descansar o, al menos, despejarme un poco. —¡Te dije que revisaras las fórmulas antes de pasar los datos! —le dije cruzada de brazos, intentando no alzar la voz más de lo necesario. —¡Y tú me diste mal las constantes! —replicó él, frustrado. La discusión fue breve pero intensa. Terminamos de procesar lo que se podía rescatar del experimento y salimos en silencio. Justo entonces se nos unió Lía, que venía lista con ropa d

