AMAYA —¿Y este desayuno con buffet y todo? ¿Quién se murió? —bromeé al entrar a la cocina y ver la mesa llena de huevos, fruta, pan, jugo, café… incluso había mermelada artesanal. Victoria se había lucido. —Tú solo siéntate, ingrata —me dijo Elías desde su lugar, mientras se servía medio litro de leche como si fuera cereal. Zayn ya estaba sentado, café en mano, el cabello revuelto y una sonrisa idiota que solo yo sabía interpretar. Me miró de reojo, como si aún pudiera sentirme encima de él… y yo maldije internamente que la alfombra aún tuviera ese recuerdo. —¿Dormiste bien? —me preguntó con voz casual. Demasiado casual. —Normal —respondí, sentándome frente a él. Y justo cuando iba a servirme jugo, sentí su pie rozando mi pierna por debajo de la mesa. Lo miré de inmediato, fingiendo

