No es que conociera a Adrián de mucho, mucho tiempo, e igual ni conociendo a alguien por toda tu vida llegas a ver todas sus facetas. Así que el ver esta faceta de él tratando de procesar el shock es pintoresca cuanto menos. Lleva caminando de aquí a allá trazando una línea recta por unos cinco minutos quizás, su mano tapa su boca, y ya mi rostro está seco de aquel torrente anterior a mi confesión. Me siento a la expectativa y no quiero suponer nada. Solo quiero que me hable y a la vez que no me hable. Esperaba que no faltase a su palabra. Al fin de cuenta el seguro de Jaz era lo más importante para mí. También estaba la cuestión de mi amor hacia él, pero estaremos de acuerdo con que no se puede obligar a quien le mentiste que te ame, es ilógico. Finalmente, Adrián se detiene y me mira

