Después de semejante espectáculo iniciado por Adrián al darle un puñetazo a su hermano, no es que tuviese mucho que hacer allí. Hice lo mejor que pude, tomé a Jazmín y arrastre su silla de ruedas fuera de esa clínica, seguido tomé un taxi para que a mí me dejara en la oficina, y a ella la llevara a casa. Creo que ambas quedamos algo impactadas por la forma en la que nos trataron los hermanos, porque no nos hablamos cuando compartimos el asiento de atrás del taxi, tampoco mucho al llegar en la noche a casa. Ni siquiera al poder llegar a mi colchón y lanzarme en este pude sentir tranquilidad, porque la acidez estomacal y nauseas que llevaba teniendo desde temprano no me dejaron respirar. Igual estaba tan cansada, que así me quedé dormida, sintiéndome mal y con lágrimas en los ojos por la

