Soy la primera en llegar a Jaimes. Alguien está celebrando un cumpleaños y hace calor. Está llena de gente y es muy ruidosa. Afortunadamente, una pareja se levanta para irse justo cuándo llegamos, y Piero se abalanza sobre la mesa, a pesar de que todavía están el proceso de ponerse los abrigos. La mujer nos lanza una mirada sucia, pero su hombre no dice nada y evita cualquier contacto visual con Piero. —¿Quieres que te traiga algo de beber?— Piero ofrece cuando se han ido y me he sentado. —Nah, esperaré hasta que llegue Sydney, gracias—digo con una sonrisa. —No hay problema. Estaré allí en el bar—dice señalando con la barbilla una esquina de la barra. —Está bien—digo A Sydney y a mi nos encanta venir aquí. Es un poco reducido pero las bebidas son baratas, el ambiente es excelente, cerc

