Brandon.
Odió las estaciones de policía, se ve todo tipo de cosas desagradables en estos lugares, prostitutas, ladrones, locos, borrachos, algún que otro baleado, y gente golpeada.
Apenas pasamos el umbral, hay una chica discutiendo con un policía, por como grita y es sujetada por otra mujer, seguro está borracha, exige algo que la verdad no entiendo, ni me interesa saber, por la cara de burla de los oficiales no aguantan más a la loca, hay personas que no deberían salir de sus casa, y menos en ese estado.
Mí abogado se aproxima a los oficiales, mientras yo busco a Candela con la mirada hasta que por fin la encuentro sentada en una banca junto a otras personas conversando, al verme se levanta del asiento, y no es nada parecida a la contadora seria que vi días atrás, ahora entiendo lo que mí hermano vio en ella, su vestido corto le queda bastante bien, la mujer es de mí hermano, jamás la miraría con otros ojos, sólo sé apreciar la belleza. Con ella se acerca otra mujer joven más o menos de la edad de ella, que también es muy bonita.
Al estar uno frente al otro la mujer que está al lado de Candela, me mira con los ojos bien abiertos observandome fijo, con una expresión de confusión.
—Carajos —escucho que suelta —, perdón, hola —saluda recomponiendose, sé que causo esa impresión en las mujeres, y entiendo su estado de estupor al verme, sé que soy irresistible y eso que no estoy en mis mejores fachas.
—Zoe —advierte entre dientes Candela mirando a su amiga amenazante —, él es Brandon el hermano de Ethan.
—Zoe es mí amiga, y trabaja con Ethan —si sabía que mí hermano tiene trabajando tal belleza tendría que haberlo visitado antes, nos damos la mano en forma de saludo. Ella no deja de mirarme. He ido varias veces a la empresa, cuando estaba mí abuelo y ahora que la dirige mí hermano, pero jamás la había visto, jamás olvidaría a una mujer tan bella, observó su dedo anular y veo alianza, soy un mujeriego pero tengo códigos, no estaría con una mujer casada, respeto el matrimonio, en honor a mis abuelos, y por eso no me caso, el matrimonio se respeta. Y es ahí cuando mí cabeza hace un click, ella era la mujer que supuestamente reemplazaría a Candela, la mujer de quién mí hermano se fijó, obviamente antes que volviera a aparecer la contadora. Y ahora lo entendía, lástima que estuviera casada.
Ante su insistente mirada, Candela codea a su amiga, supongo que para que deje de mirarme, no me incomoda, las chicas suelen mirarme así.
El abogado me llama, y me dirijo al mostrador, dónde se encuentran los oficiales, me explican el motivo por el cual mí hermano está detenido. Y efectivamente, mí hermano se agarró a trompadas con otra persona provocando disturbios. ¿Quién diría que él hijo bueno muestre la hilacha? Esto va a ser objeto de burla toda la vida.
El oficial me hace firmar unos papeles, pero me dice que no puede liberarlo, porque Ethan llamó a su abogado, así que hay que esperarlo, mientras pago la fianza, para poder adelantar los trámites.
Alguien se para al lado mío y empieza a gritarme.
—Tu hermano tiene que quedarse un par de horas, le pegó a mí cuñado —exige muy cerca mío, ay, no, no me digan que la borracha escandalosa es pariente del otro sujeto, no tengo ánimo de aguantar a esta loca, son las tres de la mañana por dios —, No lo suelten, lo no suelten —grita exigiendo la loca al policía.
Su aliento a alcohol es insoportable, y como arrastra las palabras se nota que se tomó hasta el agua de los floreros.
Entre cierro los ojos y la miro absorto, está loca no conoce a mí hermano porque habla así de él.
—Si mí hermano le pegó será porque lo tiene bien merecido —espeto molesto, la loca abre los ojos grandes no esperando mí respuesta, no le gritó porque van a pensar que soy un desconsiderado, y un machista, pero yo hablo con respeto y espero lo mismo de los demás.
—Por favor —dice la borracha de manera burlona —, mí cuñado es el ser más bueno sobre la tierra, si le pegó es por algo, el imbécil de tu hermano se metió en cosas que no le corresponde —¿qué le pasa a esta loca?.
—¡A quién llamas imbécil nena! —no iba a seguir aguantando su impertinencia, una cosa es que me hable así, y otra muy distinta que insulte a mí hermano.
—A tu hermano y a vos imbécil —me repite levantando la voz, se está yendo al demonio, se está buscando una buena tunda, quién se cree para hablarme así —, quien te crees que sos —Su compañera trata de calmarla, —, qué porque tenés plata podes hacer lo que querés —ay no, necesito paciencia no puedo callar a esta mujer en una comisaría, me dirían que es violencia de género. ¿Quién está violentando a quién? Deja de dirigirse a mí, y ahora lo hace al policía —. ¡Señor oficial!, ese señor —señala un pasillo donde cálculo se encuentra mí hermano privado de su libertad —, merece quedarse acá encerrado. No deje que este señor lo coimee —me señala a mí —. No sé deje influenciar, por gente corrupta.
Corrupto yo, que pagó mis impuestos correspondientes, iva, impuesto a las ganancias, mucho de otros impuestos, que alguien calle a esta loca.
No quiero discutir con gente borracha que no entra en razón, pero no aguanto las estupideces que está diciendo está mocosa.
La observo bien, despeinada, la cara colorada, maquillaje un poco corrido, y su cara ...... abajo de todo ese mal temperamento parece un ángel, claro si no me estuviera gritando alterada. Su actitud me causa un poco de gracias. ¡Qué estoy pensando!
—Disculpá, está un poco alterada —la chica que estaba con Candela interrumpe a la chiquilla y la excusa.
—Oh, yo pensé que era loca de nacimiento —me burlo, por fin alguien que ubica a la loca.
—Loca tu madre. ¡Qué te pasa! —escupe, y estoy por responder pero Zoe se adelanta.
—Micaela basta —Así que la borracha se llama Micaela.
Llega el abogado de Ethan, se dignó a venir el muy maldito, seguro lo llamó mí abogado, y las mujeres observan al recién llegado, y hacen llenar los papeles que me faltaban llenar a mí.
—Pero esto no es justo oficial, entonces dejen salir también a mí cuñado —se queja la loca borracha al lado mío, no puedo evitar que se forme en mis labios una risa de satisfacción.
—Señorita, le vamos a pedir que se tranquilice. Está es una comisaría no un boliche ( discotecas) —exige el oficial, era hora que interfieran y hagan callar a esta loca. Porque no la encierran a ella un par de días así se le quita lo cocorita.
—Oh, lo siento, el tener plata tiene sus ventajas — me burlo en sus narices, a la loca se le desfigura el rostro ante mis palabras burlonas, y empieza a despotricar.
—Y sí, por gente como ustedes el país está como está. Mangas de chorros.
—¡Qué dijiste! —pregunto indignado, quién se creé está mocosa para hablarme así. Nadie me habla así.
Y en ese instante, pienso que lo que quiere es fastidiarme con sus palabras hirientes, entonces decido hacer lo que me caracteriza, el sarcasmo, no hay nada que irrite más a alguien que burlarse en su cara, en realidad ya lo estaba haciendo, pero lo iba a más evidente.
—Querés que te lo repita —se acerca a mí desafiante, y puedo detallar su rostro, es muy bonita, pero lo que tiene de linda lo tiene de loca.
—Que por tú culpa, el país está como está —vuelve a repetir desafiante, y lo hace tan despacio como maestra de jardín de infantes.
Cómo me gustaría callar esa boca dándole nalgadas, sus labios carnosos, y su carita, me incita a callarla con un beso, pero está muy alterada y no quiero que me encierren por acoso.
—Y viste, uno es influyente y en casos como estos se necesita mover algunos hilos —le guiño el ojo para fastidiarla aún más —. Tu cuñado debería hacerse amigo de alguien importante, así poder salir más rápido —declaro sarcástico.
—Ya sabía que de otra forma no podía ser —grita con bronca.
—Los servicio son retribuidos —le guiñó un ojo y eso hace que se altere más —. Querés que te presente a alguien importante. O si querés me haces un favor a mí —la recorro con una mirada libidinosa —, y dejan libre a tu cuñado también —la indignación en su rostro hace que se me agrande la sonrisa sarcástica, por fin hice que se calle esta loca.
—¡Imbécil! —espeta después de unos segundos de silencio —, por gente como ustedes nuestro país está como está, llena de gente corrupta —escupe nuevamente.
—¿No tenés otro argumento? Uno tiene que usar los recursos que tiene, como los favores por ejemplo. ¿Querés que te haga un favorcito a vos? —explico con una sonrisa.
—No te pediría un favor ni aunque seas la última persona del mundo —continúa con cara de asco.
Chasqueo la lengua —Nunca digas nunca.
Llega un hombre de traje, y se acerca a los oficiales, nosotros habíamos quedado unos pasos alejados, la loca me mira indignada y se acerca a la persona que llegó y empieza a preguntarle cosas.
Suena mí móvil y me alejo para atenderlo, sólo hay una persona que me llamaría a estás horas.
—¿Qué hay abuelo?
—¿Cómo están las cosas por ahí hijo? —pregunta preocupado, pero su tono de voz es muy bajo tengo que apretar el móvil a mí oreja para poder escucharlo bien, parece que mí abuela no despertó.
—Todo bien quédate tranquilo, ya firmamos los papeles, y pagué la fianza, vino el abogado de Ethan, y firmó lo que faltaba.
—A qué bueno que llegó, yo le dije que vaya —manifesta.
—Me preguntaba cómo se había enterado —ruedo los ojos el sujeto no me agrada —. Y la abuela, se enteró de algo? —pregunto para quitarme la duda.
—No, ni se despertó. Por suerte, de lo contrario estaría exigiendo que la lleve para allá, sabes que se preocupa por ustedes —era verdad, era cómo una gallina cuidando a sus pollitos, nos cuidaba más que nuestra propia madre.
—Sí, se pone intensa —observo unos movimiento, y veo que un oficial trae a Ethan —, abue, ahí viene Ethan, después hablamos. —corto la llamada y me aproximo a mí hermano.
Ethan tiene la camisa rota, un par de moretones en la cara y un poco de sangre.
—Por favor decime que ganaste —me burlo de él.
—Imbécil —se queja divertido, y yo ruedo los ojos, he escuchado muchas veces esa palabra por el día de hoy.
Recorre el lugar con la mirada y hace una sonrisa al ver a Candela, le toco el brazo para que vayamos a casa ya es tarde y quiero dormir.
Observo a la loca con una sonrisa de total satisfacción y sarcasmos, moviendo mis dedos la saludo antes de salir de la estación policíal , guiñandole el ojo para fastidiarla aún más, me doy vuelta para dirigirme a la salida y escucho:
—¡Idiota! —escupe la loca elevando el tono de voz para que yo la escuche, y río a carcajadas ante mí victoria, esperando que me escuche para fastidiarla.
Nos despedimos de los abogados, y subimos a mí auto, nos abrochamos el cinturón de seguridad y comienzo a conducir.
—¿Dónde dejaste tu auto? ¿Querés que vayamos a buscarlo ahora o más tarde? ¿O qué vayamos a curarte esas heridas?
—Tranquilo hermano, una pregunta a la vez —habla con mueca de dolor acomodando la espalda en el asiento.
—No me jodas Ethan —articulo molesto —. Tuve que aguantar a una loca borracha gritando e insultando para sacarte de ahí. No me vengas con "cálmate" —estoy cansado y estresado.
—Hey hermano —trata de tranquilizarme —, bueno, disculpa, no sabías que estabas así.
Respiro profundo, no quiero largar mí frustración con él, después de todo Ethan no es la clase de persona que necesite muchas cosas, por lo general las resuelve solo.
Levanto una mano del volante del auto haciendo un gesto —Disculpa Bro, un mal día —palmea mí hombro dando apoyo.
—El contador —afirma.
—El contador —vuelvo a afirmar —, el hijo de perra me robó a dos manos, no sé cómo pude estar tan ciego —niego con la cabeza en total frustración.
—Ahora que Cande tome los balances, todo se va a solucionar.
—Voy a demandar a ese hijo de...
—Brandon...—me reprende, no me deja insultar en mí propio auto, su reto hace que ruede los ojos —. ¿Cómo sabías que estaba detenido? ¿Y en esa comisaría?
—Tu novia me llamó. Le había dado mí tarjeta la última vez que nos vimos por cualquier cosa.
—¡Ojalá fuese mí novia! —exclama esperanzado.
—El que se haya preocupado hoy demuestra que le interesas —le recuerdo.
—¿Lo creés? —duda.
Hay Dios, es tan frustrante, a pesar de ser el mayor Ethan carece de experiencia con las mujeres.
—Te lo aseguro Bro. Tu falta de experiencia es tan irritante, si querés te presento a unas amigas así podrías...
—Brandon —me corta, es tan aburrido —, sabes cuáles son mis sentimientos, ahora que por fin la encontré no me voy a rendir, más sabiendo que está sola.
Ethan está enamorado de Candela, hace años empezaron a salir cuando estaban en la universidad, hubo malos entendidos y ella desapareció, él la busco por todos lados, y recién la encontró.
—Está bien Bro —levanto una mano en son de paz, no quiero escuchar su repertorio de enamorado.
Freno el auto en frente de casa de mis abuelos, y Ethan me mira confundido.
—Te pregunté qué querías hacer y no me respondiste, además tenés que dar algunas explicaciones —con un dedo, señalo la casa y de la puerta observo como de ella sale mí abuelo, y por atrás se asoma mí abuela, ay Ethan vas a tener que dar muchas explicaciones del porque estuviste detenido.
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