Brandon. Mientras más miraba las cuentas de la empresa, más quería matar al contador, ya había emprendido acciones legales en su contra. No quería que el maldito trabajara nunca más, y que siga estafando a más gente. ¡Qué enojado estoy! Tenía que llevarle mis finanzas a Candela, y no sólo eso, tenía que terminar un sin fin de trabajo. Día martes, y ya estaba estresado, no quería ni pensar cómo iban a resultar los días subsiguientes. La reunión general era a las nueve de la mañana, empecé exponiendo las ideas que querían que desarrollaran, poniendo fecha límite, tenía que salir de esto. Mí humor era insoportable, mí mal genio predominaba, y el nivel de estrés hacía que mis músculos se contrajeron. He decidido a partir de hoy hacer ejercicio todos los días de la semana, además del ejer

