|Segunda Temporada|
Capítulo: "Aún así me amas"
La fiesta siguió, las personas parecían disfrutar del evento y Adam parecía estar soñando.
A lo lejos su mirada la encuentra nuevamente con aquel sujeto misterioso, parecía que todo había vuelto a la normalidad y que lo sucedido en el jardín sólo quedo ahí. Ahora, se veían hablando con algunos de los invitados mientras ella sonría y él le sostenía la mano.
No pierde de vista ningún detalle, su garganta estaba seca y la bronca le estaba comiendo su paciencia de a poco.
Todavía la amaba, estaba ahí frente a sus ojos y no podía hacer nada. Otro hombre la tenía, él quería quedarse con ella pero se dio cuenta que ya su tiempo había acabado hace años y se lamentaba por eso.
Se apoya en la barra que estaba a su espalda, y pide un trago de whisky.— Gracias — dice agarrando el vaso
Se voltea para buscarla con la mirada, bebe el trago cuando nota la cercanía de los dos. No podía sostener más la situación y el mejor remedio era la bebida. Hacía tiempo no tomaba pero aún así no le pareció incorrecto meterse en otra cosa, perdiéndose por completo de la escena de su Annie con otro tipo.
En su tercer vaso de whisky, apoya sus brazos sobre la mesa y deja caer su cabeza encima.
— Cobarde, no supiste como hacerla feliz — murmura para él mismo mientras aprieta sus dientes.
Ella no supo como entregarse a él..
Él no supo amarla de la forma que ella deseaba. Pero aún así se alojaron en el corazón de cada uno.
Adam se dio cuenta que el olvido no era la mejor forma para borrarla de su vida. La estaba viendo y sus sentimientos se volvían aparecer como si nada, cada día la quería más. Sin embargo, Annie parecía haberlo olvidado para siempre.
Unas manos le recorren la espalda lentamente, sonríe creyendo que era ella pero cuando levanta su rostro nota que es su secretaria — Señor, no debe tomar tanto — le dice.
Adam se vuelve a la postura normal, desparrama su cabello — ¿La viste? — le pregunta.
Se acomoda a su lado — Debe convertirla en un recuerdo y seguir adelante — le aconseja tímidamente.
En ese momento, se sentía dolido, quebrado y no podía disimular nada. Descubrió que el amor era algo maligno que lo mataba de a poco hizo que sepa lo que era sentir dolor y lo castigo de la forma más perversa. Le dolía el pecho de tanto amarla, tenerla cerca y no poder tocarla. Adam estaba completamente destruido y nadie lo salvaba de ese dolor. Busco la felicidad pero se choco con una pared, que en cada lucha por lograr atravesarla se terminaba lastimando. Tal vez, Adam Williams no estaba hecho para amar pero no se daba por vencido.
— Lo intente millones de veces pero no puedo, ella me marco y no puedo... No puedo — repite varias veces poniéndose nervioso.
Apoya una mano en su hombro — Entonces hay que acostumbrarse al dolor — le dice haciendo una mueca.
Su secretaria se fue para reunirse con unos empresarios más y él se quedo solo bebiendo.
Agarra su vaso y se dirige al jardín. Enciende otro cigarrillo, era como volver a lo de antes pero sólo que está vez se sentía peor.
— ¿Sabes qué?, he llegado a imaginar que este mal rato lo superaríamos juntos y que todo se solucione pero fui un idiota — se ríe a carcajadas mientras juega con su vaso. — Te creí, Annie. Te creí — repite fumando.
Ella se encontraba parada atrás de él, agacha su rostro y un nudo en la garganta le impide responder.
— A veces creí que estabas conmigo por lastima y nunca me llegaste amar — le dice soltando el humo del cigarrillo.
Annie deja caer unas cuantas lágrimas, no se quería justificar pero sí le estaba doliendo escucharlo hablar de esa manera — No fueron así las cosas, Adam. Yo te ame, y lo hice en verdad — le dice caminando hacia él.
Adam se levanta y apaga el cigarrillo — ¿Y al sujeto con el que estás también lo amas? — pregunta abriendo sus brazos.
Se notaba que Adam estaba pasado de copas, que en sus ojos había mucha rabia acumulada y el enojo lo ponía ciego. Annie retrocede — Estás borracho — le dice.
Adam sin importale mucho en que condiciones se encontraba, se acerca a ella y la toma de los brazos — Explícame, ¿por qué te alejaste? — le pregunta.
Annie corre a un costado su rostro y cierra sus ojos — No podíamos estar juntos — le dice casi llorando.
La mueve mientras tironea de sus brazos — ¡Mírame! — le grita. Ella obedece como solía hacerlo antes — ¿Me amaste? — le pregunta.
— Si — susurra.
Adam se acerca más a ella — ¿Lo amas a él? — le pregunta susurrándole en el oído.
El olor alcohol era algo que lo delataba más todavía. Un escalofrío le recorrió el cuerpo de ella y la expresión cambio totalmente.
— No — responde cortante.
Él sonríe al escucharla respondiendo todo, la abraza rápidamente por la cintura y apoya sus labios en el cuello de ella.
Las manos de Annie recorriendo por los brazos de Adam podían hacerle saber que estaba disfrutando de eso. Llegan hasta el cuello de él, la respiración de ella ya era entrecortada.
— Adam — susurra.
Él aún seguía besándole el cuello y la apretó a su cuerpo — Estás cosas debes pedirle a tu nuevo novio — le susurra en el oído.
Ella lo aleja — Imbécil — le dice empujándolo.
— Ay, Annie. Fuiste solita la que estuvo a punto de rogarme que te lleve a una habitación — le dice burlándose.
— No te pedí nada — contraataca.
Busca su vaso de whisky, y se bebe todo lo que le quedaba — Eso es porque yo te frene — le dice señalándola.
— Sigues siendo un imbécil, creído — lo empuja.
Adam la detiene — Pero aún así me amas, Annie. Me amas con todos mis defectos y yo a ti — le dice tirándole un beso.
— No te me acerques — le dice tomando distancia.
Ella se aleja enojada y se va a la fiesta. Mientras que él sigue perdiéndose en la bebida.
Parecía obsesionado pero la seguía observando. Su pareja parece que algo le dijo al oído, y se retiro al baño. Adam encuentra la excusa perfecta, su secretaria al lado de ella.
Pasa por al lado — Fingir que todo está perfectamente, no es tu fuerte — le susurra al oído.
Ella se voltea — No hace falta fingir con él — le dice.
— Entonces avísale a tu cara, conmigo no estabas así — le señala con la mano donde tenía su trago.
Annie se acerca a él — Es que disimulaba bastante bien con vos, idiota — le dice enojada.
Bebe de su vaso y la queda mirando divirtiéndose de la situación — Me pregunto que pasará si te besara — dice mirándola.
— No lo intentes... — es interrumpida por unos brazos en su cintura.
— ¿Pasa algo? — le pregunta serio.
Adam se queda mirándolo mientras extiende su mano — Adam Williams — se presenta.
Le responde educadamente el saludo — Uno de los mejores empresarios del mundo, señor Williams un gusto — dice sonriendo — Luca Rodriguez — se presenta mirándolo.
— ¿Vamos? — le pregunta Annie.
Estaba incómoda por lo que estaba sucediendo y no sabia como salir.
— Annie, la fiesta recién comienza. Disfruta — le dice sonriendo.
— Cállate, Adam — le dice apretando sus dientes.
Luca sin entender nada los queda mirando — ¿Se conocen? — pregunta.
— Si — responde él.
Ella se apura a contradecirlo — No — dice.
Adam se acerca a Luca — Fuimos pareja — le asegura marchándose.
Luca queda mirando sorprendido — ¿Por qué nunca me dijiste que saliste con mi nuevo socio? ¡No hubiese firmado nunca esos papeles! — grita enojado.
— Estabas entusiasmado por ese gran negocio y no pareció que por mi dejarás eso — le asegura.
— Es tu ex, se verán todo el día — le exclama.
— No va a pasar nada — le dice calmandolo.
— Adam Williams, consigue todo lo que quiere — le advierte.
— No será así, lo que hubo con él quedó en el pasado — le asegura besándolo.
Amanece sin nada ni nadie, sólo la resaca lo acompañaba.
Despega su cabeza de la almohada, toca su rostro mientras se queja del dolor.
Lo único que le quedo fueron imágenes de esa noche. Ella... Y siempre ahí recordándola.