moldeando como barro

1055 Palabras

Y en ese instante… la puerta se abrió. La mujer. Entró como una sombra arrastrada por la noche, silenciosa, con esa calma suya que siempre me helaba el alma. Sus ojos —oscuros, profundos, insondables— se posaron en Caliban. Solo una mirada. Nada más. Y fue suficiente. Mi hermano se estremeció… y su cuerpo se aflojó de inmediato. Cayó de nuevo en la inconsciencia, pero ya no se agitaba. No vomitaba. No hablaba. Solo… dormía. La curandera se giró bruscamente hacia ella, con el rostro pálido, furioso. —¿Qué hiciste? La bruja la ignoró. Caminó con tranquilidad hasta situarse al lado opuesto de la cama, frente a mí. —Estás agotado —dijo, su voz como terciopelo manchado de sangre—. Yo no hice nada....Todo esto te está drenando. Debería descansar. Me puse de pie, el corazón en un puño. H

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR