ANASTASIA El plato de ensalada que acababa de comer le parecía una exageración, se sentía hinchada, a punto de estallar. Le sonrió a Dominick, le pareció que él la miró con gesto crítico, y eso le causó una sensación de aguijonazos en las entrañas. Tal vez tenía algo en la cara; un desperfecto en el maquillaje... ¿y si se le había caído una pestaña? Empezó a mover el pie dando toquecitos en el suelo con la punta de su zapato, necesitaba mirarse al espejo. ¿Habría notado Dominick ese par de kilos que había ganado la última semana? Quizas ya no le parecía atractiva y ese era el motivo de su indiferencia, de solo pensarlo se sentía aterrada ―Vuelvo enseguida ―le anunció mientras cogía su bolso, él asintió con un gesto ausente. La actitud fría y severa de su novio le hizo revolver el estómag

