El día de la ceremonia de emparejamiento finalmente había llegado. Desde el momento en que los primeros rayos del amanecer tocaron el territorio de la manada, el aire estaba cargado de emoción. Todo el territorio vibraba con una energía extraña, cada lobo, cada omega, cada guerrero moviéndose con propósito como si el destino del mundo dependiera del éxito de esta celebración. Para la manada, era una ocasión alegre: la unión del futuro Alfa y Luna, un día para marcar en la historia. Para Elaine, era un día que había temido más que cualquier otro. Desde temprano en la mañana, los omegas se movían como hormigas, colocando decoraciones, cargando bandejas de comida, arreglando flores, preparándose para los invitados de honor de las manadas aliadas. Se encontró arrastrada por el bullicio, co

